Tenemos la Ley, nos falta el peso

Hace poco más de dos años que nuestro basquetbol tiene un nuevo Código Disciplinario Deportivo (ex Código de Penas) donde “todos” coincidimos en darle lo mejor a nuestro deporte en relación a las diversas sanciones que regulan el mismo. Creo que ese es el gran objetivo, pero como hemos reiterado en infinidad de veces no “todos” somos sancionables.

Su contenido claramente fija sanciones para los diversos actores de un espectáculo deportivo, jugadores, técnicos, ayudantes, jueces, dirigentes, encargados de mesa, porteros y “parcialidad” y en esta última diríamos que se centra el 90% de nuestras sanciones.-

Podríamos decir que con este funcionamiento podemos encausar, mejorar, castigar y penar a los que realmente causan algún hecho de violencia dentro de un escenario de juego. Pero por el contrario, entiendo que no estamos haciendo nada de eso, y tiene una clara explicación; nuestro código no sanciona al hincha, al que tira la botella, al que saliva, al que tira una bengala, al que inicia una riña, al que insulta soezmente a un juez, sino que lo suscribimos a la sanción colectiva con el solo hecho de la camiseta que lleve puesta o en que tribuna se inició la falta disciplinaria.-

Debe quedar claro de mi parte que no defiendo ningún hecho de violencia por mínimo que sea, no entiendo el insulto fácil desde la tribuna hacia un juez o jugador cuando vemos claramente quién es la persona y nadie hace nada. Me he dirigido a muchos jueces sugiriéndole que ante estos hechos señalen a la persona para hacerlos retirar de las canchas, entiendo este como el único camino del respeto hacia el otro y hacia todo el espectáculo.-

Entre muchos artículos de este código resalto el que sigue:

Art. 60.1.- Las sanciones tienen carácter educativo, preventivo y correccional, y su imposición tendrá siempre como finalidad la defensa del interés general y el prestigio del deporte básquetbol. En la aplicación de las sanciones se tendrá en cuenta, principalmente, la intencionalidad del infractor, la premeditación, la planificación o concertación de hecho organizados y el resultado de la acción y omisión.

Me pregunto: con sanciones como cierre de cancha, que las hinchadas no concurran a ver su equipo y quita de puntos, ¿conseguimos el objetivo de educar, prevenir y corregir? ¿De qué manera ingresamos a la cabeza de la persona que tira una bengala, inicia un tumulto o insulta a un árbitro soezmente?

Sigo pensando que no es el camino, el infractor sigue tan campante por nuestras canchas como si tal cosa y los únicos sancionados son los jugadores, sus equipos, los dirigentes, los técnicos, las economías de las instituciones y lo único que si se obtiene es el desaliento de todos.-

Hemos generado una mano dura que no es tal, no atacamos el problema y sí seguramente desmembramos un torneo, lo desnaturalizamos y tengo el convencimiento que tampoco está pensado esta quita de puntos para un torneo donde su sanción mínima es 2 puntos en una etapa clasificatoria del 13 partidos, o sea sin levante frente a una sanción.-

Recordamos antiguamente cuando correspondía quita de puntos siempre la mínima era uno y luego sí pensar en el aumento. Eso acá no sucede, lo mismos la figura de amonestación utilizada en una primera instancia en la situación que lo amerite.-

Unos breves números desde la aplicación de este nuevo código que debemos analizar fríamente:
LUB 2014
23 cierres de cancha
Multas $ 300.699
4 partidos sin parciales
No hubo pérdida de puntos

12 fechas LUB 2015
21 cierres de cancha
Multas $ 296.107
10 partidos sin parciales
Quita de 5 puntos

Otro tema no menor es lo que indica el Art. 38:

Art. 38.- Las sanciones impuestas, una vez haya quedado firme el fallo, se incluirán en un “Registro de Infractores a la Disciplina Deportiva” que confeccionará la Secretaría Administrativa de la FUBB. En cada nuevo asunto que entienda cualquier Tribunal, serán incorporados los antecedentes que surjan de dicho Registro, para su consideración por parte del juzgador.

Una vez ingresado en este registro podemos decir que hay que portarse bien durante 5 años para tener de alguna manera el rotulo de “buena conducta”. No pretendo que luego de cumplir una pena sea borrón y cuenta nueva, pero continuando con el razonamiento anterior el que “un hincha es parcialidad” ante el hecho de que una persona apostada en tu tribuna pierda su control o simplemente arroje un proyectil, nuevamente la institución asumiría severas sanciones. Estamos hablando de un serio antecedente demasiado pesado para cualquier club.-

Los dirigentes que hemos leído el nuevo código, que hemos opinado sobre algunos artículos, debemos recordar que somos dirigentes, gente de basquetbol , no abogados, y en muchos casos el razonamiento a llevar adelante frente a un hecho de violencia no lo podemos analizar desde otro punto de vista que no sea el sentido común, sobre lo que le hace bien al deporte, y lo que entendemos que todo el basquetbol quisiera y por ahí es que nos vemos sorprendidos ante sanciones que podemos verlas desmedidas.-

Un punto no menor es la colaboración que brindan los clubes ante cualquier hecho de violencia. Entendemos que proporcionarle a un tribunal el nombre del o los causantes del desorden debe ser una atenuante en las penas. Esto no ocurre hoy, no modifica en nada la sanción, creo que es algo muy importante y que se debe considerar para una modificación del código. Pero independientemente de si está escrito o no, como todos bregamos por “cero violencia”, debería siempre considerarse al momento de un fallo.

No es de mi interés citar nada referente a los fallos dictados, solo debe quedar en claro que las instituciones no propician hinchadas violentas, no las generan, no las alientan, eso es cosa del pasado y si algún distraído cree que de esa manera se ganan torneos deberá dejar de competir. ¿Olimpia y Urunday hinchadas complicadas? ¿De que estamos hablando?

Como en la sociedad misma, no escapamos a individuos desubicados, a los cuales hay que aplicarle todo el peso de la ley. Hoy tenemos la ley pero nos falta el peso.-

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