Comienza el año deportivo

Generalmente cuando los años comienzan hay proyectos, nuevas ideas, improntas que se ponen al servicio de los cambios. Por reglas generales sucede en todos los ámbitos: empresariales; profesionales, personales. Sin embargo, hay un sector que aparece por fuera de esta concepción casi axiomática al inicio anual y es el deporte.  A veces cuesta entender cómo puede haber tanta inoperancia creativa y falta de responsabilidad dirigencial para ejercer una función que nadie les obliga, lo hacen porque les gusta y lo desean. Cuando digo falta de responsabilidad, me refiero a que los cambios, parte de la evolución, son tan necesarios como el mismo accionar de cada institución, federación o asociación.

¿Hay nuevos calendarios? ¿Existen programas de reacondicionamiento institucional de los clubes? ¿Alguien propone una nueva forma de competir? ¿Hay planificación en un plazo mediano? ¿Se prevé la forma de incrementar el público en los escenarios? ¿La generación de acciones de marketing en los partidos, alguien la tiene prevista? ¿La capacitación de los diferentes actores, está pensada? ¿Los espectáculos siempre van a girar dentro del mismo entorno?

Estas preguntas tienen un solo común denominador que es la respuesta: NO Si por alguna razón alguna de ellas no lo es, bueno sería importante que se supiera, por lo menos para entender que hay cambios a mediano plazo.

¿Por qué esto sucede en el deporte uruguayo? Respuesta muy simple, porque los que tienen la responsabilidad de tomar las decisiones no se han preparado. Siempre todo gira en lo económico, obviamente que es fundamental, pero habría que poner todo esto en otro marco de referencia. A ver, si solo es una gran queja la respuesta a cada inquietud de cambio, entonces surge una pregunta inmediata: ¿Qué hay que hacer?

Se necesita a alguien que lidere cambios básicos, pero no por lo que está mal, sino por lo que debemos adecuar, acercarnos al mundo más real. No hablo de inventar porque en este país es muy costoso, pero sí de “copiar bien” lo que otros hacen.

Las Instituciones Deportivas están muy “quietas”, pocas se mueven en sus entornos, apenas los dedos de una mano y sobran. No obstante, las que lo hacen marcan la diferencia, acaso ahí están los ejemplos y quizás la “buena copia” o sin quizás el camino a seguir.

No son los mismos veinte años hacia atrás, que lograron supervivir, a los cinco que vienen por delante, ese el epicentro de la discusión que se debe generar.

Estas frases y consideraciones no tallan lo apocalíptico, en absoluto, simplemente son opiniones vertidas bajo condiciones analíticas y objetivas de lo que hoy vive el deporte uruguayo. La simbiosis deporte – juventud, logra resultados interesantes, que ayudaría a las instituciones y a la sociedad. El binomio Familia – Institución, es otro punto de referencia para que los clubes logren una adhesión que les genere acciones de peculio y a la vez de fortalecimiento institucional. La sinergia club – zona le permite a los equipos interactuar geográficamente con la gente, buscando integrar un sentido de pertenencia en lugares de enseñanza o de referencia zonal – barrial.

¿Es tan complejo lo que se expresa en estas simples líneas? No, solo requiere trabajo, planificación, estructura y pensamiento abierto.

Si en menos de una carilla de hoja logramos planificar tres acciones realizables, no hay motivos para negarlas. Es lógico que ninguno de estos actos es generador de ingresos inmediatos, pero en la medida que no se inicien, nunca lo podrán ser. Da la sensación que todo debe terminar e iniciar igual. Se juegan al sentimiento de los hicnhas, adherentes o parciales. Alguien en alguna oportunidad pensó si esa gente sigue siendo la misma, menos o más. Porque en algo debemos tener un punto de convergencia, sin gente no hay deporte. Pero el concepto “gente” va para todo, deportistas, dirigentes y socios – parciales.

Mi inquietud es: ¿Hay alguien que se está preocupando de esto o preguntando cómo puede aplicarse, mejorarse o simplemente entenderse?

Ojalá lo haya, porque en la medida que se haga, la vida de las Instituciones no estará en riesgo, caso contrario, pueden comenzar a suceder hechos tristes con los clubes.

Esperemos que este año tenga cambios, modificaciones o por lo menos un atisbo de planificación que apunte al desarrollo en el deporte y con ello a la sociedad uruguaya.

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