Reestructura, pero antes Estructura (Parte 2)

Las Instituciones deportivas necesitan estructuras u organigramas. Por lo tanto deben tener dos miradas bien definidas y a la vez enmarcadas:

a) la visión deportiva (Gerencia Deportiva)
b) la visión empresarial – comercial (Gerencia General)

Una estructura es el andamiaje por donde pasan todas las funciones de cualquier compañía o institución, sin importar el rubro en el que se mueva. Estructura proviene del latín “structūra” y es establecer un orden y disposición de las partes dentro de un conjunto, donde haya una coherencia y una concatenación de los subconjuntos con una finalidad precisa.

Los clubes deportivos de la actualidad, que busquen competir en ámbitos profesionales, no pueden estar ausentes de esta realidad y/o necesidad. Por reglas generales, la gran mayoría de las instituciones tienen establecidas, con una difusa organización, estructuras deportivas. La actualidad marca que, es muy importante implementar una estructura funcional donde comiencen a generar orden y proyecciones.

Las mesas directivas abarcan estas tareas. Por lo tanto, las mismas quedan diluidas por el día a día. Esto solo les permite “vivir” el presente sin proyectarse, tal vez por falta de tiempo o literalmente por desconocimiento. Esta “desestructuración” existente está menguando las posibilidades de las entidades deportivas. Lo clubes tienen:

  • un cuerpo técnico
  • un sector médico
  • un área deportiva (Juveniles – Mayores)

Ahí existe una estructura “deportiva”, a la cual nadie le pone óbices filosóficos ni funcionales, porque de hecho su inexistencia hace imposible la competición. He ahí la importancia de la figura del GERENTE DEPORTIVO.

La “otra” estructura, la funcional, es la que viabilizará y ordenará al club. No se necesitan decenas de profesionales, simplemente definir en cada tarea a un responsable, con conocimientos referidos al cargo – función. A modo de ejemplo podemos definir:

  • Un área Administrativa – Contable, ayuda a organizar lo referido a ingresos y egresos; provisionando y presupuestando.
  • Un área Marketing, que definirá la proyección del club para obtener ingresos genuinos merced al Marketing Deportivo, aplicando estrategias de Merchandising.
  • Un área de Comunicación para dentro y fuera de la Institución que permita organizar y planificar las comunicaciones en todos sus ámbitos:
    • Medios
    • Redes Sociales
    • Comunicación Interna

Para desarmar una frase muy utilizada cuando se habla de esto: “es muy costoso este formato”, la respuesta inmediata se basa en realidades. Hay muchas personas que hoy cumplen funciones en clubes y que no tienen un direccionamiento formal, ni una ubicación estructural. Por lo tanto, no es el hecho de “contratar” más, quizás sí en algunos casos, pero en otros es generar una metamorfosis, reestructurando la Institución, definiendo las estaciones de trabajo y capacitando a las personas.

Esos movimientos no significan costos y si son apuestas de futuro. Cuando se forman estructuras funcionales, hay un alivio para la mesa directiva y un orden para la Institución. Además, esas estructuras permiten el andamiaje institucional, más allá de los cambios o movimientos políticos institucionales.
Es axiomático que los proyectos, trabajos, tareas, funciones queden por el camino cuando hay cambios de dirección, sin embargo al existir una estructura de “mando medio” la Institución como tal no se resiente. La estructura es el escudo que tiene toda compañía para frenar los embates de las acciones improvisadas y es la vía profesional que permite los cambios. En el mundo los cambios se viven, en nuestro país se sufren, precisamente porque no hay adecuación ni caminos que permitan esos cambios, sobre todo en el deporte.

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