Reestructura: sí, pero con un Modelo de Gestión (Parte 4)

Modelo filosófico (parte “A”)
En publicaciones anteriores escribimos sobre la necesidad de una gestión deportiva y la importancia que requiere tener una estructura profesional adecuada. Lo que viene a continuación, es la generación de un modelo de gestión.
Una institución deportiva, como empresa en el mundo, debe implementar un modelo que sea la base de su conducción / gestión. El mismo contendrá una serie de acciones, estrategias y definiciones, que permitirán el cumplimiento de los objetivos.

El modelo puede estar por encima de los objetivos y ser el vehículo que los lleve a su cumplimiento. Con esto suponemos que hay dos modelos:

  • uno filosófico
  • otro funcional – estratégico.

El primero, el que nos ocupará hoy, es el que definirá que clase de Institución se espera y el segundo, el desarrollo de acciones que permitirán el auto-sustento de la Institución. El modelo filosófico no escapa a una empresa ni a una entidad deportiva.

Saber:

  • su misión
  • la visión
  • hacia donde se intenta proyectar a esa organización.

El filosófico es un modelo que conduce a tener una Institución “pensada” y delineada en el tiempo. La filosofía es el intangible estratégico más importante que cualquier empresa pueda poseer, más allá de su aparente definición etérea, está la corriente de pensamiento que su directriz le quiera implementar.

Los clubes deportivos poseen una base filosófica, desde su creación, pasando por su conducción y hasta en la forma de competir e integrarse en la comunidad. Esa es la plataforma de despegue de lo que será su modelo filosófico, sin perder identidad, pero sabiendo que hay que darle una proyección y que en ese proyecto deben estar contemplados los:

  • “para qué existimos”
  • “hacia dónde vamos”
  • “qué haremos y cómo lo haremos”
  • “qué forma utilizaremos”.

Todas “preguntas” cuyas respuestas darán la finalidad “semántica” de una empresa, compañía, institución y todo lo que busque sostenerse en el tiempo. Cuando ese modelo filosófico quede definido, entonces será una corporación que tiene contenido, que estará sostenida en base a una definición meramente filosófica, pero cargada de lo que será su posición en la comunidad.

¿Es posible esto en el deporte uruguayo? Claro que sí, los integrantes de los clubes, directivos, mecenas y todos aquellos que participen de la vida institucional, deben crear un espacio de pensamiento y planear un club de futuro.
Las entidades deportivas de nuestro país, a lo largo del tiempo, han generado valores, deportistas y triunfos que hicieron que al deporte uruguayo se lo considerara un milagro en el mundo. Hoy, muchas de esas instituciones, están sumidas en una inoperancia letal y condicionadas a la buena voluntad de “alguien”

¿Qué pasará con esos Clubes?
Pensar en su desaparición es una acción cortoplacista, negativa y simplista. Creer que siempre “de alguna forma se va a solucionar”, es el conformismo antiguo que ha ido quedando en desuso y que el mismo correr del calendario lo va dejando de lado. No sé si todas las instituciones podrán sobrevivir en el devenir de los años, pero cuanto antes trabajemos en este proceso, seguramente logremos salvar a muchas y eso redundará en beneficio del deporte y de la comunidad uruguaya.

Ahí está el epicentro de esta prédica, la definición, darle a los futuros conductores un proceso de definiciones que podrán ser modificadas, pero con bases y directivas claras. Las grandes empresas que día a día nos proveen de productos y servicios, locales e internacionales, basan su primer modelo en una acción filosófica y después, una vez proclamada esa conformación, aparece el modelo funcional, que es quien tangibilizará el accionar de la institución.
Las preguntas que deben hacerse los conductores de una institución son las que se le hacen a un club del nuevo milenio:

  1. ¿Este club que clase de institución es:
    • Deportiva
    • Social
    • Social – Deportiva?
  2. ¿Deportivamente hacia donde se proyecta esta entidad, cuál es el cometido competitivo?
  3. ¿Qué impacto provoca en la comunidad?
  4. ¿Cuáles son las Fortalezas que se poseen como Institución?
  5. ¿Dónde radican las Debilidades Institucionales?
  6. ¿A qué hay que atenerse como amenazas inmediatas?
  7. ¿Qué oportunidades hay en el entorno?

Respondiendo estas siete interrogantes, estarán preparando un ámbito fértil para iniciar un proceso de reconstrucción y por qué no de refundación Institucional.