Categoría subestimada

La actualidad de la categoría sub23 en el básquetbol uruguayo es tan preocupante como conflictiva. Mientras se está por fijar la final de un torneo que se iba a jugar entre marzo y mayo de este año, se posterga la planificación del 2018 para los sub23 y no se avanza.

Por Nicolás Khoury

Biguá y Trouville clasificaron a la final de la Copa de Oro del Torneo Nacional Sub 23 a finales de mayo (el campeonato comenzó a jugarse en marzo) y aún no han jugado el partido definitorio. En un principio, con el comienzo de El Metro, se postergó la final por “falta de pantalla” (el partido iba a ser televisado) y por el hecho de que ambas instituciones tenían a muchos de sus chicos entrenando en equipo de segunda división. Entre el final de El Metro y el comienzo de la Liga los clubes no se pusieron de acuerdo y no encontraron una fecha para jugar. Luego comenzaron tanto la Liga como la DTA, los días en los que había pantalla quedaron reducidos, los clubes se enfocaron en otras prioridades y siguieron sin ponerse de acuerdo, las semanas pasaron y seguimos sin conocer al campeón del torneo.

El interés por jugar la final ya prácticamente no existe (principalmente en Biguá que tiene a la mayoría de los jugadores de esa categoría repartidos por diferentes clubes) y parece difícil que se vaya a jugar, el problema es que nadie asume la situación y suspende la final, o la fija y deja que se presente el equipo que quiera hacerlo y con el plantel que pueda formar. Ante esta situación, y varias que se han vivido en los últimos años, surge la duda de qué es la categoría sub 23 para nuestro medio.

Desde que dejó de competir como preliminar de los partidos de la Liga Uruguaya de Básquetbol (LUB), en al año 2009, la categoría nunca tuvo un torneo serio. La Federación Uruguaya de Básquetbol (FUBB) organizó un campeonato de dos meses al año y se hizo cargo de la mayoría de los gastos como para que participaran la mayor cantidad de equipos posible. Ese campeonato se organiza hace cuatro temporadas con una importante cantidad de instituciones, pero les da muy poca (en cuanto a cantidad y calidad) competencia y es que los que llegan a la final juegan dos meses mientras que hay equipo que compiten menos.

Una temporada se organizó la Liga de Desarrollo, un torneo similar al sub23 pero en el otro semestre del año y con la condición de que los equipos participantes debían asumir los costos del campeonato. Esa liga contó solo con 10 participantes, tuvo algunos problemas organizativos y no tuvo ni siquiera una segunda edición.

No faltan, necesitan espacio

En el medio está instalado el dicho de que no hay jugadores sub23 y que por eso no es tan necesario un torneo de esta categoría. Eso no es tan así. Es cierto que hoy los sub23 que juegan básquetbol federado son pocos y que probablemente las primeras dos o tres ediciones de un campeonato sub 23 serio van a contar con más juveniles (sub20) que sub23, pero eso se da a que los hemos echado de este deporte. La Liga Universitaria, la Liga UdelaR y las ligas amateurs crecen a un ritmo impresionante y en gran parte se nutren de los jugadores que no tienen espacio en el básquetbol federado.

En la medida que vayan teniendo un espacio, los sub23 se van a quedar y van a aprovechar esa competencia para continuar su desarrollo. Es cierto que los mejores sub23 están jugando en mayores y también es cierto que la mayoría de los buenos jugaron El Metro, pero eso no es suficiente. Los chicos que no tienen nivel de LUB o que lo tienen pero sus equipos deciden contratar jugadores por encima de ellos, más allá de que hayan jugado en segunda división, tienen que quedarse por lo menos nueve meses parados por falta de competencia.

Solo en los equipos que están participando de la LUB hay 807 jugadores federados pertenecientes a las generaciones ’95, ’96 y ’97 (los sub23 de este año), de los cuales solo 39 han tenido minutos en la presente edición del torneo y solo 20 tienen minutos de calidad regularmente en sus respectivos equipos. ¿Dónde están los restantes 768 jugadores? Y eso es solo lo referido a los equipos de Liga, ¿qué actividad tienen los sub23 de equipos de segunda división? ¿y los de tercera? Es necesario generar un espacio para que los jugadores de estas edades se sigan desarrollando. Los mejores van a seguir jugando en Liga, pero los demás necesitan un lugar donde mantenerse en actividad, donde seguir mejorando, donde seguir aprontándose para cuando les llegue su oportunidad.

¿Qué se viene?

Así como no está claro que va a pasar con la final del torneo de la temporada 2017, aún no se sabe que va a pasar con la competencia de la categoría de cara al año que viene. En un momento se había dicho que iban a volver los preliminares, pero –principalmente por un tema de costos- eso quedó descartado y, luego de varias idas y vueltas, la mesa de la LUB decidió no hacerse cargo de esto. Luego se habló de que se iba a tomar como una categoría más de formativas, e incluso los neutrales de formativas le pidieron a Ricardo Vairo organizar la competencia de esta categoría, pero todavía no se avanzó en ese tema y ya se termina el año.

La idea era hacer un torneo que dure todo el año y contar con la participación de la mayoría de los equipos que compiten en formativas, pero a esta altura eso parece algo irreal. Se habló mucho en los últimos meses, pero se han tomado pocas resoluciones, se ha postergado todo y sigue sin saberse que va a pasar con la categoría sub23 de cara al año que viene.