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- BILLY RAY BATES: "Yo era como Michael Jordan"
- Por Sergio Palay
 

Los jugadores extranjeros siempre han sido una verdadera lotería y muchos de los dirigentes de los clubes así lo entienden. Algunos piensan que es necesario contratar a jugadores con antecedentes en el medio, mientras que otros optan por traer extranjeros por catálogo o simplemente primeras salidas.

Los clubes no suelen invertir en ir a buscar jugadores, por lo que son pocas las veces que llegan a nuestro medio hombres realmente desequilibrantes. Esto se acentuaba aún más en la década del 90, cuando los americanos de calidad rara vez desembarcaban en el por entonces Campeonato Federal.

Es por eso que llamó la atención, cuando en el año 1991 Cordón trajo a Billy Ray Bates. El moreno, ya bastante veterano, era un hombre con antecedentes NBA.

En un equipo en que se destacaban jugadores de la talla de Hebert Núñez, Camilo Acosta o Javier Bonda, Bates era el extranjero perfecto para ser campeón.
Resulto fundamental para la consagración de Cordón, su estilo de juego sobrio, su impecable puntería exterior, su todavía efectiva penetración y sus lanzamientos libres (uno por tabla y el otro por aro) causaron sensación en el medio.

Sólo una temporada pasó por Uruguay, sin embargo, muchos le recuerdan entre los mejores conjuntamente con Dennis Still (Bigúa) o Charles Parkes de Sporting. Pero pocos conocen la verdadera historia de este jugador la cual pasaremos a comentarles.

Bates
comenzó su carrera en la Universidad de Kentucky en donde se destacó por sus espectaculares hundidas. Fue elegido por los Houston Rockets pero no jugó mucho por problemas con su agente. Tuvo un breve pasaje por la American Continental Basketball en donde fue nombrado novato del año y ganó el torneo de hundidas.

Esto llamó la atención de los Pórtland Trail Blazers que le hicieron un contrato de 10 días (algo común en la NBA). Sin embargo Billy se mantuvo tres temporadas con el equipo rayando a gran altura llegando a promediar más de veinte puntos en los juegos de post temporada.  Pero algunas actitudes poco profesionales (se quedaba dormido a menudo y llegaba tarde a las prácticas), unidas a su problema con el alcohol hicieron que muy a pesar de la afición los Blazers le cortaran.

Pasó por los Bullets y 10 días más con los Lakers, pero nunca fue el mismo. Sus problemas de sobrepeso le hicieron pensar en abandonar el baloncesto, pero fue entonces que tomó la decisión de ir a jugar Filipinas.

En el país asiático Bates fue la gran figura de la liga. Volvió a despertar los intereses de la NBA pero los filipinos le ofrecieron mucho dinero para quedarse. Incluso contaba con su propia marca de zapatillas.

Yo era como Michael Jordán. Podía tener todo lo que yo quería. Todo lo que tenía que hacer era tronar mis dedos. Tuve mi propio apartamento, mi propio coche y mi propio guardaespaldas con una Uzi.”, recordaba Bates en una entrevista.

Pese a lograr un título de liga, y promediar más de 50 puntos en una temporada, Bates fue cortado. Problemas con las drogas, numerosos escándalos que incluían alcohol y mujeres y el hecho de entrar ebrio a un par de partidos terminaron su paso por Filipinas.

Luego estuvo en Suiza y México, recalando en Uruguay posteriormente.

Poco tiempo después se retiró del baloncesto al no poder hacer frente a sus problemas con las drogas y el alcohol.

Después vino el peor momento de su vida, las adicciones hicieron su trabajo y el hombre que había tocado el cielo con las manos se volvió un vagabundo.

Toco fondo el 17 de enero de 1998 cuando robó una estación de gasolina Texaco en New Jersey amenazando al guardia con un cuchillo. Los cinco dólares que sustrajo le valieron una condena de siete años de prisión. Bates había salido a jugar a la lotería pero un exceso de drogas y alcohol lo llevaron a consumar el delito.

Durante su condena, se reencontró espiritualmente, aprendió una serie de oficios e incluso escribió un libro “Nacido para jugar baloncesto” que aún espera para ser publicado. Consultado sobre su vida el la resume en una frase: “I’m just an average player who can do fantastic things…”. Algo así como Era solo un jugador normal que podía realizar cosas fantásticas.

Al momento vive en Nueva Jersey y ha participado de algunas clínicas enseñando baloncesto. Su leyenda a recorrido la NBA y es un ejemplo de lo que no deben hacer los novatos.

En Uruguay estuvo pocos meses, no se le conoció ningún escándalo y definitivamente dejó su marca.