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- LA MARCA
- GUSTAVO SZCZYGIELSKI: El hombre del apellido dificil
- Por Sergio Palay
 

Dos campeonatos Sudamericanos, participaciones en Mundiales, Pre Olímpicos y Pre Mundiales. Un Campeonato Sudamericano de Clubes, 8 Campeonatos Federales y una Liga Uruguay de Básquetbol.

Sin dudas, el hombre del apellido difícil, puede estar satisfecho de su carrera.

Fue durante casi 20 años bastión uruguayo debajo de los tableros. Sin ser un centro con kilos su buen juego de piernas y su tiro de cuarta y media distancia le permitió enfrentar con éxito a pívots que le superaban en kilos y en talla.

A nivel local debutó en Neptuno a mediados de la década de los ochenta, cuando otros como Víctor Frattini, Mario Viola, Juan Calos Mignone, Luis Larrosa o el "Pancho" Irrazabal, ejercían su dominio bajos los tableros. Poco pasó para que el hombre que por ese entonces vivía en la calle Faimaya llegará a Biguá.

Con el "pato" obtuvo tres campeonatos federales 1989-1990-1991. Jugando como cuatro, debido a la presencia de Denis Still, Gustavo Szczygielski hacía su trabajo en un equipo que tenía gol por todos lados (Pierri, Tito, Blanc, Perdomo)

El Sudamericano de Clubes fue su último éxito en el club antes de pasar a Hebraica donde en tres temporadas conquistó un Federal y disputó una de las finales más recordadas de los últimos tiempos frente a Cordón.

Fue durante esos que ganó sus dos campeonatos Sudamericanos, el primero en Montevideo en 1995 y el segundo dos años después en Maracaibo 1997.

Luego de un año con Biguá, fue tentado por el Welcome de Magurno, obteniendo tres Campeonatos Federales más y siendo vice campeón del Sudamericano de Clubes.
Tres temporadas con Defensor Sporting, trajeron aparejados otro Federal y la primer Liga Uruguaya.

Contará la leyenda que su "tapa" frente a Charquero fue fundamental para el posterior gol de Daniel Rivero ante Paysandú.

Se retiró de la Selección en el 2004 y decidió jugar sus dos últimas temporadas con Biguá en donde estuvo cerca de repetir siendo Vice campeón de la LUB.

A lo largo de su carrera Szczygielski integró grandes equipos, compartió planteles con las principales figuras de nuestro medio y casi siempre estuvo en la definición del torneo, siendo pesadilla de los hinchas de Cordón que tuvieron que enfrentarle en numerosas ocasiones. Mantuvo un duelo especial con Marcel Bouzout del cual resultó vencedor hasta que el físico le hizo mella.

Su juego, le hizo ganar el respeto de los principales equipos del continente. Sus 15 puntos eran una constante en la Selección, al igual que sus 8 o 9 rebotes. Y eso que muchas veces no contaba con la compañía necesaria bajo las tablas. Bouzout tardó en explotar con la celeste, Owens dio una mano pero tarde. Y sólo la llegada de Batista vislumbraba el acompañamiento debido para Gustavo.

Lamentablemente poco pudimos disfrutar a los dos en pista. En estos tiempos que corren nadie duda que Szczygielski hubiese sido el socio ideal para Esteban en la pintura.

Además hay un detalle interesante en la carrera de Szczygielski. Si bien no era un jugador frío, tampoco era de esos hombres cien por ciento temperamentales. Parecía relativamente tranquilo. Pero pese a ello si uno estudia los finales calientes de sus equipos, la gran mayoría de las veces Gustavo estaba en cancha. No le pesaba la responsabilidad de definir y en el acierto o en el error prefería estar en pista antes de meter una mano e ir a mirar el partido desde el banco.

Por eso y por mucho más Szczygielski sin dudas ha dejado una marca.