Verano, noches de calor y definición de un campeonato de básquetbol Eso es lo que tenemos en nuestros días y algo que se ha repetido a lo largo de los años en diferentes formatos. Ligas Uruguayas, Campeonatos Federales e incluso Liguillas.
Si Liguillas, mini torneos que se jugaban después del Federal con el objetivo de clasificar a un equipo al Campeonato Sudamericano de Clubes. El torneo tenía la particularidad de que los equipos podían reforzarse con más de un norteamericano y con figuras de otros clubes no participantes.
Fue de esta forma que los uruguayos tuvimos el placer
de poder ver jugar a Willie Scott. De la mano del Club Nacional de Futbol Scott llegó a nuestro país procedente de la Argentina. Nacional había formado un cuadro de estrellas con Scott, Granger, Ruiz, Fernando De León (de recordado pasaje por Olimpia) y un americano reboteador como quinto integrante.
Si bien Granger estaba en su mejor momento y el goleo de Fefo era el de siempre, Scott era el hombre que más atracción concitaba. Un base de poco más de 1,60 que picaba la pelota muy bajito (muchos pensaban que lo hacía sobrando) y que tenía una velocidad y un tiro de tres envidiable.
Scott era un malabarista, veloz como Capalbo en sus mejores momentos, pero con aún mayor dominio del balón.
No por nada, en el año 1982 había sido Campeón del Torneo Universitario de la NIT con la Universidad de Bradley. Siendo reconocido hasta hoy en la misma como el mejor jugador de la historia del equipo "Of the 533 men who have played varsity basketball at Bradley University, these are the best of the best".
Scott, tuvo su época dorada en Argentina donde fue ídolo de Estudiantes de Bahía Blanca, compartiendo protagonismo con Fefo. Con los bahienses juego tres temporadas del 85-86-87 y retornó al equipo en la 95-96 luego de un pasaje por España e Italia, poco antes de retirarse y colocar una casa de venta de indumentaria deportiva en la ciudad de Chicago.
En nuestro país protagonizó uno de los encuentros más recordados de todos los tiempos. Nacional llegó a la final de la Liguilla enfrentando a Bohemios que daba la ventaja de jugar sin extranjero y ya no tenía a Tato López en sus filas.
Bohemios había ganado en la fase previa, pero las estrellas de Nacional igualmente eran favoritas. El encuentro se disputó a cancha llena en el Palacio Peñarol en una calurosa noche de verano. Fue uno de esos partidos que nunca se olvidarán por las cosas que pasaron. En determinado momento y a falta de unos cinco segundos por jugar, el Fefo sale con la pelota dominada por un costado y con Nacional ganando por un punto. De repente suena un silbato (y no fue Sonsol que tocó la consola) el Fefo tira la pelota hacia arriba festejando pensando que el juego había terminado. Pero el silbato no era de la mesa y el juego se reanuda. A falta de un segundo y con Nacional con ventaja de un punto Scott traba con Marcelo Sánchez (actual presidente de Bohemios) y saltan en la mitad de la cancha.
Era imposible que el uruguayo saltase más que el moreno, pero para sorpresa de todos Sánchez gana la cachetada habilita a Luis Pierri quien girando y sobre la hora encesta para darle el triunfo a Bohemios. El escándalo fue enorme, Bohemios festejó, Nacional protestó, pero la Copa se quedo en la calle Gabriel Pereira.
Esa última jugada en la que participó Scott en nuestro básquet fue muy famosa. Sobretodo luego de que un fotógrafo ganase el premio a la foto del año al captar como Marcelo Sánchez agarra con una mano a Scott y con la otra cachetea la pelota.
En la actualidad Willie Scott, trabaja como entrenador en el Malcom X Collage donde enseña todos sus fundamentos a sus pupilos.
En un reciente reportaje, aseguró que la posición de base es la más importante del juego. Sobre el puesto dijo que los bases deben controlar el ritmo del juego, el reloj y las ofensivas del equipo. Es como un entrenador en el campo, dijo Willie, agregando que siempre tiene que tomar la decisión correcta en el instante preciso.
Estuvo poco en Uruguay, no tuvo la suerte de irse ganador, pero sin dudas Willie Scott dejó su marca.