Repasando los planteles del Metro nos encontramos con el caso de un jugador que ha tenido el honor de disputar los que en estos momentos son los clásicos más significativos del baloncesto uruguayo.
Se trata del jugador de Verdirrojo, Álvaro Ramírez, hombre que supo jugar tanto un Goes-Aguada como un Malvín-Unión Atlética.
Obviamente, muchos son los jugadores que han tenido esa suerte, sin embargo el caso de Ramírez va mucho más allá. El ala pívot vistió las cuatro camisetas y disputó el partido con tres de de ellas.
Con su 1.95, Ramírez se desempeña por lo general en la posición de Ala Pívot. Si está en su peso normal, se destaca más que nada por su gran capacidad de salto (similar a la de Martín Suárez por ejemplo), y la facilidad que tiene para atacar la canasta. El hecho de ser zurdo le hace más difícil de marcar para los rivales.
Su punto débil a lo largo de su carrera ha sido su lanzamiento a distancia. De haber tenido mayor puntería, seguramente hubiese trascendido más a nivel internacional.
Sus inicios
Ramírez se inicio como jugador en Cyssa Maroñas y pasó a Goes a la edad de 19 años. De inmediato fue sensación en el equipo de las Misiones y alcanzó la titularidad en un plantel en el que, justo es decirlo carecía de hombres de calidad bajo el cesto.
Por ese entonces Goes deambulaba entre Primera y Segunda, mientras que Aguada era uno de los equipos fuertes del Campeonato Federal, con figuras de la talla de Horacio "Tato" López o Luís Pierri.
Igualmente, con Goes, tuvo la oportunidad de disputar más de un encuentro clásico, con suerte variada.
Su paso por Malvín
En el año 1996 Ramírez, que ya había integrado alguna selección juvenil uruguaya, pasó a Malvín. Con los azules tan sólo disputó una temporada y no tuvo la oportunidad de jugar ningún clásico pues Unión Atlética por ese entonces estaba en Segunda de Ascenso.
Regresa a Goes
Volvió a Goes en 1997, temporada en la que 16 equipos disputaron el Federal. En el primer encuentro del campeonato, en el Cilindro, Aguada le ganó a Goes. Después, más tarde, el equipo rojo y azul perdería la categoría.
Volver a empezar
Desanimado por algunos inconvenientes económicos a la hora de cobrar, Alvarito pensó en dejar el básquetbol.
Sin embargo volvió a las canchas cuando un grupo de amigos le convenció de que ayudase a su Cyssa Maroñas a volver a Segunda.
Fue en el año 1998. La divisional le quedaba chica. Pese a estar un poco excedido de kilos, promedió más de 30 puntos por juego, aunque tuvo que conformarse con el segundo puesto ya que Stockolmo fue campeón.
El regreso a Primera
Sus buenas actuaciones hicieron que nuevamente los equipos de 1º División se interesasen en sus servicios.
Fue entonces que en el año 2000 fichó por Unión Atlética. Con la UA disputó cuatro temporadas, promediando por encima de los 15 puntos en todas ellas. La mejor fue en el 2003 cuando llegó a semifinales del último campeonato federal, siendo eliminado por Olimpia. Ese mismo año disputó la primer Liga Uruguaya con Cordón, obteniendo también buenos números.
En esos años llegó a integrar planteles de selecciones nacionales que se fueron de gira a la Argentina. El problema de Ramírez era que a nivel internacional carecía de centímetros para jugar en la pintura y de gol exterior para jugar afuera.
Sus comienzos en Verdirrojo
En el 2004 comenzó a jugar por Verdirrojo en el Metropolitano. En la Liga se unió al equipo de Aguada que llegó a semifinales. Disputó su único clásico con la camiseta aguatera, ganando por 93-87 y anotando 20 puntos.
Si bien tuvo una buena temporada, al año siguiente abandonó los rojiverdes para volver a la UA. Las cosas con los de Nuevo Malvín no le salieron como pensaba. El equipo que contaba con jugadores como Charquero, Matienzo, y Carpio entre otros no sólo no clasificó a los Playoff sino que además perdió los dos clásicos con un Malvín que parecía bastante inferior.
Se afirma en el Metro
Al año siguiente, siguió jugando el Metro con Verdirrojo, pero no volvió a la liga, regresando a Tercera, jugando algunos encuentros con Urupán en el 2006
En el 2007 ya no había hecho un buen metro, pero igualmente se unió de nuevo a Aguada. En esos momentos su peso no era el ideal y estaba bastante fuera de competencia. Sólo disputó escasos minutos en cinco partidos. De común acuerdo, y debido a que el entrenador César Somma no le tenía en cuenta, rescindió con Aguada.
El año pasado fue una figura destacada del Verdirrojo que llegó a semifinales del Metro. El equipo parecía estar para más, pero las lesiones lo evitaron. Este año vuelve a ser pieza clave en Verdirrojo. Las posibilidades de su equipo dependen en buena medida del nivel en el cual se encuentre.
Esta es la historia de Álvaro Ramírez, sin duda uno de los jugadores más destacados de la divisional. Un hombre que en los últimos años ha preferido dedicarse más de lleno a su labor particular que el baloncesto. Más allá de ello, en el Metro, un campeonato que no tiene tantas exigencias como la Liga, Ramírez seguirá dejando su marca.