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- LA MARCA
- PAOLO QUINTEROS: El hombre que cambió la historia
- Por Sergio Palay

 

Dicen por la calle Chucarro que hay un antes y un después de Paolo Quinteros. Un argentino bajito para el básquetbol pero enorme para la historia del club. No fue campeón, pero le bastó una temporada para cambiar la mentalidad de los hinchas del rojo.
Maravilló a los uruguayos y volvió a cruzar el charco para dar luego el salto a Europa. Un día le vimos colgarse una medalla olímpica y nos terminamos de convencer de que por aquí había pasado un grande.

Sus comienzos

Nacido en Entre Ríos, un 15 de enero de 1979, Paolo Quinteros comenzó a jugar al básquetbol a la edad de 5 años en el club La Armonía. Mientras crecía iba practicando otros deportes como el fútbol e incluso el vóley.
Pero su vida era el baloncesto. Coleccionaba revistas, compraba figuritas y tenía una buena colección de videos de su ídolo Michael Jordán. Su fanatismo por el de Chicago era tal que se tatuó su símbolo en el brazo a la edad de 18 años.
Debutó en el club El Unión en el año 1997 disputando durante tres años el campeonato TNA de la Argentina. Paradójicamente El Unión era el máximo rival de La Armonía, pero fue el único equipo que le abrió las puertas. Los demás le rechazaban por su escasa estatura. En su último año con el club, promedió más de 20 puntos, razón por la cual, Estudiantes de Olavarría, por ese entonces campeón argentino, fijo sus ojos en él.

Paolo ficha por Estudiantes de Olavaria

Al comienzo participó poco en el equipo, muestra de ello es el Panamericano de Clubes del 2000, en donde Estudiantes fue campeón en Montevideo. En la semifinal ante Welcome anotó cuatro puntos y la final ante Aguada no convirtió.
De a poco fue ganando protagonismo en el equipo, a tal punto que terminó promediando 11 puntos por encuentro en la Liga Nacional que Estudiantes dirigido por el “Oveja” Hernández y con nuestros conocidos Trelonie Owens y “Chila” McCray como figuras, se llevó nuevamente.
La obtención de la Liga Sudamericana fue otro de los éxitos del equipo.
Al año siguiente, Paolo tuvo mucho mayor protagonismo. Se convirtió en una de las principales opciones ofensivas y sus números aumentaron.
Estudiantes cedió el título en finales con Atenas, pero Quintero demostró que tenía nivel suficiente para pensar en emigrar.

Las complicaciones con su pase

Y fue allí donde comenzaron los problemas. Estudiantes, con dificultades económicas, mantenía una deuda con el jugador, el cual pretendía en primera instancia emigrar a Europa. Al demorarse el papeleo, Quinteros tuvo ofertas de Boca Jrs., Atenas y Quilmes. Sin embargo Estudiantes se negaba a darle el pase para que actuase en la Argentina.
Con esa realidad, al “Polo” le llegó la propuesta de jugar como extranjero en el Uruguay.

Su llegada a Trouville

La idea era disputar cinco o seis encuentros en Trouville, un club que pese a estar enmarcado en un barrio económicamente fuerte, solía estar abonado a la pelea por no perder la categoría.
Si bien Quinteros ya era un jugador diferente, el hecho de ser argentino le restó prensa en sus comienzos. Solamente aquellos que vieron sus primeros entrenamientos en la calle Chucarro se dieron cuenta que estaban en presencia de alguien que haría historia.
Pese a su corta estatura (1.88m) volcaba la pelota con suma facilidad, anotaba a distancia con gran asiduidad, tenía un uno contra uno mortífero y una gran capacidad para robar balones.
Trouville fue la sensación de la temporada y Paolo el líder del equipo. La gente comenzó a acompañar y la camiseta del ídolo se empezó a ver con frecuencia en la tribuna.  Los socios comenzaron a realizar colectas para que el jugador no se marchase y el sueño del título comenzó a prender en la gente.

El Trouville 2002

Ese Trouville tenía varias particularidades. Primero que nada, era un equipo dirigido por dos entrenadores. Alejandro Glik y Federico Camiña, uno se dedicaba a la ofensiva y el otro a la defensa.
En segundo término, contaba con dos internos jóvenes y desconocidos de muy buen rendimiento. Eran Claudio Charquero y Enrique Elhordoy. Joaquín Izuibejeres y Pablo Morales completaban un cinco inicial que se caracterizaba por correr muy bien la cancha y contar con varias opciones a la hora de atacar el aro..
  en tercer lugar tenía a Paolo. En la quinta o sexta fecha, todos se dieron cuenta que Quinteros no era un jugador más. Anotaba, robaba balones y en finales calientes asumía responsabilidades. Los rivales que enfrentaban al “rojo” planificaban sus defensas para detener al argentino. A veces lo lograban y otras Paolo se salía del libreto y anotaba de a 30 o incluso de a  40.

No fue campeón

Trouville terminó la temporada regular con un record de 22-6, ganando además el torneo Clausura. Era el mejor equipo del momento, pero hubo un hecho que cambió todo. El campeonato se paró por espacio de 20 días debido a las Fiestas Navideñas.
Al volver, los rojos sintieron el parate. Igualmente eliminaron a Biguá en cuartos de final, pero no pudieron con Welcome.
Un marcaje del “Bicho” Silveira al borde del reglamento desgastó a un Paolo que pese a todo anotó 49 puntos en el tercer juego de una serie que a la postre culminó 3-1.
Al terminar el cuarto encuentro la hinchada de Trouville aplaudió de pie pese a la derrota.

Su paso por Boca

Luego de su paso por Uruguay, Quinteros retornó a la Argentina. Si bien estuvo cerca de continuar en Pocitos, una oferta de Boca Jrs. fue muy tentadora.
En los xeneises fue dirigido nuevamente por el “Oveja” Hernández. Su ciclo en el equipo más popular del país fue glorioso y le dio el espaldarazo que precisaba para saltar a Europa.
Ganó una Liga Nacional Argentina y fue dos veces Campeón Sudamericano de Clubes, siendo declarado MVP del torneo en el año 2004.

El ansiado pase a Europa

Con esos antecedentes, era lógico que por fin pudiese dar el salto al Viejo Continente. Tuvo varias ofertas de la ACB pero al no contar con el pasaporte comunitario terminó fichando por el León, un equipo de la LEB. A mitad de año ganó la Copa del Príncipe y meses más tarde logró el ascenso siendo gran figura en los playoff finales ante el CAI Zaragoza.
Cuando se pensaba que por fin jugaría en la principal liga española, el CAI, maravillado por sus actuaciones en las pasadas finales, le fichó para encabezar su proyecto de ascenso.
Ídolo total en Zaragoza, Quinteros colaboró para el ascenso del equipo. Ya en la ACB se dudaba de que pudiese trascender por su corta estatura. Sin embargo, el Polo les tapó la boca a varios y llegó a ser incluso el MVP de la jornada en la liga.
Sin embargo la suerte no le acompañó. Un codazo de Will Mc Donald le ocasionó una fractura de malar quedando fuera de los últimos encuentros de la Liga cuando su equipo más le necesitaba. Se recuperó rápidamente e incluso llegó a disputar el último juego ante el Murcia. En notoria inferioridad física el “Polo” jugó 16 minutos e hizo 14 puntos, pero no pudo evitar que el CAI perdiese por un punto y bajase a la LEB.
Cuando este año se esperaba que permaneciese en la ACB, el CAI le ofreció un contrato  a dos años de medio millón de euros por temporada. Quinteros desechó ofertas del Tau Cerámica y el DKV Joventut y se decidió a emprender una nueva aventura en la LEB.

La selección argentina

Pero antes de eso, Paolo estará en el Premundial de Puerto Rico, con el objetivo de conseguir con la Argentina uno de los cupos para el Mundial de Turquía.
La selección había sido siempre una de sus materias pendientes. Sus detractores le achacaban que su 1.88 no era suficiente a nivel internacional. Además el hecho de que Paolo sea solo escolta le restaba posibilidades ante otros jugadores. Todo eso, sumado a que por delante tenía nombres como Ginóbili, Sconochini, Delfino, Herman o Nocioni, le complicaban las cosas al “Polo”.
Sin embargo, de a poco la fue remando. Con el equipo B de la Argentina participó de los Sudamericanos 2003, 2005 y 2007, logrando plata, bronce y oro respectivamente.
Además ganó dos veces la medalla de plata en el Torneo de las Américas en los años 2005 y 2007.
En el 2006 fue cortado a último momento por el “Oveja” Hernández y se perdió el Mundial de Japón donde la Argentina fue cuarta. La decisión trajo polémica en los aficionados que veían al “Polo” como una alternativa válida.
Eso no desanimó a Quinteros que se reconcilió con su viejo entrenador cuando este le incluyó en la lista que participó en los Juegos Olímpicos de Pekín 2006. Tras una primera fase discreta, Quinteros tuvo buenas actuaciones ante los Estados Unidos en semifinales y sobretodo en el choque por el bronce ante Lituania donde marcó 11 puntos.
De regresó a su Colón natal, Quinteros fue paseado en autobús por toda la ciudad la cual lo reconoce como uno de sus hijos pródigos.

Desde hace ya unos días es posible ver en la sede de Trouville, una gigantografía con su imagen. Llegó a los 23 años, deslumbró con su juego e incluso le propusieron nacionalizarse y jugar por Uruguay. Cuarenta partidos le bastaron para ser uno de los mejores jugadores de la historia de Trouville y por qué no de nuestra liga. Por allá por la calle Chucarro, aún sueñan con su vuelta.
Pero regrese o no, el Polo Quintero ya ha dejado LA MARCA.