Final para el infarto

En un final increíble que quedará en el recuerdo, Villanova venció a North Carolina por 77-74 (3) con un terrible bombazo ganador de Kris Jenkins.

Después de 31 años de espera la gloria volvió a manos de Villanova. En una final apasionante, tal vez no tan deslumbrante desde el juego pero sí con un cierre digno de película, los Wildcats se consagraron campeones de la NCAA 2015/16 al vencer 77-74 a un durísimo North Carolina en la definición del Final Four. Fantástico broche de oro para la temporada universitaria, que no defraudó a sus espectadores y entregó un partido inolvidable por el título.

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Para Villanova este es el segundo título NCAA en su historia, recordando que el primero de ellos lo consiguió hace más de treinta años cuando ganó el torneo en 1985 con Rollie Massimino. Kris Jenkins (terminó con 14 puntos) se llevó todos los flashes de la noche, después de anotar el triple ganador sobre la chicharra y dejar a su equipo alzándose con una nueva corona en la NCAA.

La primera mitad fue pareja, peleada y sin sacarse demasiadas diferencias. Arcidiacono manejó los hilos de Villanova, que arrancó mejor y se apoyó en su tiro externo para liderar el marcador en varios pasajes. Los Wildcats llegaron a sacar cinco de diferencia como máxima (17-12), por eso tampoco puede decirse que ocasionó un quiebre aunque sí haya sido mejor desde el desarrollo del juego.

North Carolina lo fue emparejando, con virtud en el juego interior y con un triple de Justin Jackson que empardó las acciones en 19. Desde entonces fue palo a palo, aunque los Tar Heels tuvieron unos últimos tres minutos de superioridad, inclinaron la balanza a su favor y pasaron de un peleado 30-30 a un leve y cómodo 39-34 al finalizar la primera mitad, con Johnson y Berry como otros destacados.

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Con Brunson en Villanova y Johnson en North Carolina, el partido siguió siendo muy disputado en el reinicio de las acciones. Sin embargo los Wildcats volvieron a tomar otro impulso, igualando rápidamente en 44 de la mano de Ochefu, Hart y Bridges. Villanova aprovechó su momento y sacó cinco unidades de distancia (53-46) a mitad del segundo tiempo.

 

Jenkins y Arcidiacono fueron los responsables ofensivos de aquel empuje producido por los Wildcats, aunque los mayores méritos de esos diez minutos se respaldaron en la defensa expuesta. De hecho, Villanova solamente le permitió 12 unidades a su rival en ese arranque del complemento.

North Carolina apretó, recuperó juego y empezó a apretar la ventaja de Villanova. Sin embargo en la otra vereda aparecieron puntos valiosísimos para ponerle paños fríos a esa reacción, lo de Jenkins fue muy bueno a pesar de acumular su cuarta infracción pero sin dudas lo de Ardiciacono fue fantástico, con mucha toma de decisiones y sin temblarle el pulso.

El momento de Villanova se tradujo con varias ofensivas exitosas, que dejaron a los Wildcats con ventaja de diez (67-57) a menos de cinco minutos para el cierre. Both, otro de los grandes y efectivísimos valores de Villanova, tal vez el mejor de los suyos por la revolución que aportó desde la banca, también tuvo su brillo indiscutible.

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Pero todo cambió en menos de un minuto, North Carolina encontró un mejor balance defensivo y se arrimó en un parpadeo. Berry fue el hombre clave de dicho pasaje presionando y amenazando con la remontada, y toda esa embestida tuvo su premio después de una terrible bomba de Paige sumado a un doble de Johnson (de los mejorcitos en los Tar Heels), que dejó a North Carolina a uno de desventaja (70-69) con un minuto por jugar.

Aquel cierre fue tremendo, porque a pesar de la ventaja de Villanova en el score lo cierto es que North Carolina venía mucho más enchufado, por su empuje, por su confianza y sobre todo por la intensidad que no permitió nunca dar una pelota por perdida. Vino desde atrás, pero del mismo modo llegó un terrible triple de Paige que dejó la historia 74-74 a 4.7 segundos del cierre.

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Pero cuando parecía que el tiempo se consumía y que habría que esperar más tiempo para conocer al ganador, el final adquirió un nuevo giro inesperado. Arcidiacono subió el valor a pura corajeada, buscó adentrarse al área de dobles pero ante la oposición de North Carolina debió buscar otra salida. Ahí le delegó la bola a Jenkins, que apareció desde atrás y en un abrir y cerrar de ojos no titubeó hasta clavar un triple increíble que desató la locura: 77-74 en la última bola y final a un partidazo increíble con un cierre dramático y de película.

FUENTE: www.basquetplus.com