Empezó mal, terminó peor

La noche en la cancha de Atenas no fue buena en ningún momento, relojes rotos que atrasaron el encuentro e incidentes que lo hicieron terminar con anticipación fueron parte del “menú”. El primer inconveniente se dio cuando los equipos calentaban, uno de los relojes no funcionaba y esto atrasó por mas de 30 minutos el inicio del juego.

El partido se disputó solo con parcialidad local y el primer inconveniente se dio cuando Richard Pereira detuvo el juego en el primer cuarto ya que un bombo sonaba en la tribuna. Tras unos minutos, el bombo fue retirado por la seguridad privada y continuó el encuentro.

Cuando se restaban 1:23 para el cierre del tercer cuarto; se registraron incidentes en la tribuna entre la parcialidad ateniense y la policía. En realidad el inconveniente era con un sólo hincha, pero cuando la guardia ingresó al medio de la tribuna el tumulto se hizo mayor.

Richard Pereira al percatarse habló con el jefe del operativo el cual no le dio las garantías para seguir, por lo que la terna arbitral no tuvo otra opción que la suspensión del encuentro. Llamó la atención la determinación de la policía de suspender tan rápido cuando el problema fue con una sola persona y ni siquiera había dos hinchadas que hicieran más compleja la situación.

La conclusión es que poco ayudó la policía para intentar llegar a finalizar el encuentro y que la seguridad interna de Atenas debió trabajar para sacar a un parcial que opacó todo un espectáculo en el cual perjudicó a su equipo no sólo en la imágen ya que el mismo era televisado, sino deportivamente ya que venía jugando un partido casi redondo.