Números calientes: El partido final

Hebraica Macabi logró el bicampeonato de Liga la noche del viernes, en un Palacio Peñarol colmado que mostró gran despliegue por parte de las hinchadas y de la organización del espectáculo. El Macabeo dominó el partido de principio a fin, con una gran intensidad defensiva que no permitió que Aguada juegue cómodo en ningún momento.

Ritmo de juego y eficiencia ofensiva

El partido se jugó a menor ritmo que el promedio de la serie, Hebraica Macabi jugó 71 posesiones mientras que Aguada jugó 75. El promedio de la serie terminó siendo de 78 para el Macabeo y 79 para el Aguatero.

Sin embargo, Hebraica logró en base a su gran defensa una muy baja eficiencia ofensiva por parte de Aguada, que solo pudo colocar 0,75 puntos por cada posesión que jugó (en la LUB promediaba 1,12). Por su parte, Hebraica colocó 1,15 puntos por posesión, teniendo gran eficiencia en ataque.

En este juego, lo que lapidó la eficiencia ofensiva de Aguada fueron sus bajos porcentajes en tiros de cancha, a diferencia de los otros que perdió, donde sufrió por las pelotas perdidas. Terminó el partido con un 31% tanto en triples como en dobles, pero fue en este último rubro el que más dolió, colocando únicamente 11 dobles en 35 intentos.

Esta baja eficiencia ofensiva de Aguada es mérito de la defensa Macabea, que alternando la zona 2-3 con individual todo el juego, logró desacomodar por completo al ataque Aguatero que nunca le encontró la vuelta en ofensiva.

Rebote

En este juego, y a diferencia de lo que fue la tendencia de la serie, Hebraica fue ampliamente dominador del rebote. El Macabeo no solo logró apaciguar la capacidad reboteadora del Aguatero en ofensiva, bajando a su rival a tomar solo un 26% de los rebotes en su aro (promediaba 37% en la serie), sino que también capturó un 38% de los rebotes en el aro de Aguada.

Esto le dio la oportunidad de anotar 11 puntos de segunda oportunidad, pero lo que es más importante, bajar a Aguada a anotar únicamente 8. Aguada promediaba casi 24 puntos de segunda chance en la LUB, y en el quinto partido de la serie le había anotado 20.

Asistencias y pérdidas

Hebraica logró 1,06 asistencias por cada pelota que perdió, número bastante menor que su promedio de la serie que se ubicó en 1,21. Esto se debe principalmente a que su juego pasó más por generar desde el 1 por 1, ya sea con Lloreda o con Hicks en el bajo, o con García Morales luego de un pick and roll. En esta final, no basó tanto su juego en asistir desde el juego vertical como venía siendo en el correr de la serie, y en la LUB, pero obtuvo de todas formas buenos resultados.

Aguada por su parte, logró el objetivo de perder pocas pelotas, perdiendo un 19% de las posesiones que jugó, y a su vez consiguió 1,21 asistencias por cada pérdida (promedió 1,19 en la serie). Sin embargo, pese a lograr estos buenos números, su bajo porcentaje en tiros de cancha fueron lapidarios para poder conseguir la victoria.




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