¡Uruguayo, uruguayo!

Simplemente sensacional es la definición que podemos tener hacia la primera temporada de Mathías Calfani en Argentina. Muestra de ello es la nota a doble página que le realizó el Diario Deportivo Olé al pivot de San Lorenzo titulada “Uruguayo, uruguayo”. En medio de los rumores de la llegada de Scola al ciclón y previo a la gran final con Regatas, el diario más deportivo de la vecina orilla le dedicó una parte importante a nuestro compatriota

Por Leandro Fernández para Diario Olé

 

Mathías Calfani se ganó el corazón de Boedo con su calidad y energía. «A veces me da un poco de vergüenza porque no sé cómo reaccionar», dice el charrúa ante las ovaciones de la gente. Charla a fondo con Olé tras el pasaje de San Lorenzo a la final de la Liga Nacional.

La imagen se repite. Cuando ingresa, su equipo recibe una inyección de energía y se potencia. Con eso se compró el corazón de Boedo. Y así, el «uruguayo, uruguayo» que retumba en el Pando se hizo cotidiano. Mathías Calfani se ganó al hincha de San Lorenzo con su talento e intensidad desbordante (promedia 10.1 puntos y 5.9 rebotes en 23.2 minutos). «Cada vez que la gente lo dice se me pone la piel de gallina. Es más, a veces me da un poco de vergüenza porque no sé cómo reaccionar», describe el charrúa de 25 años con una sonrisa. No sólo por eso está feliz, sino también por la llegada a la final de la Liga contra Regatas (desde el martes). Hora de hablar con Olé sobre lo que pasó y lo que vendrá.

-Imagino que llegar a la definición es el lugar de mínima que se habían planteado a comienzo de la temporada, ¿no?

-Nos fuimos planteando objetivos a corto y largo plazo, y este era uno de los más importantes. Porque volver a una final te da la chance de ser nuevamente campeones y, además, nos clasifica a la Liga de las Américas, algo importante para el club.

-En definitiva, ¿qué significa?

-Es un premio al buen trabajo y esfuerzo hecho durante el año. Fuimos un equipo que, con altos y bajos, tuvo más buenos momentos que malos. Quizás los malos vinieron de la mano de las lesiones, no tuvimos muchos partidos en el año con todos los jugadores sanos. Se nos dio al final de la fase regular y en estos playoffs, y así nos pudimos unir más como grupo. Nos ayudó a conseguir los objetivos y estar bien.

-¿Cómo analizás el 3-0 ante Quilmes?

-Lo habíamos visto en su serie contra Ferro. Se ganaron todo por lo que hicieron, nadie les regaló nada. Son un equipo con gran corazón y actitud, y debíamos frenarlo de alguna manera. Quilmes te demandaba estar 100% enchufado en todo momento. Lo sufrimos en la serie, cada vez que sacamos 7 ó 10 puntos pensábamos que podíamos sacar una ventaja para controlar, pero se nos acercaban siempre. Eso demuestra sus ganas. Pero por suerte, lo mejor que hicimos es mantener la concentración, sobre todo en defensa, que fue el punto clave para estar en este lugar.

-Están invictos en playoffs y cada vez más sólidos. ¿Cómo ves al equipo?

-Tener el equipo completo nos da mucho. Tenemos prácticas de muy buena calidad. Nuestra base es la defensa, nos motivamos todo el tiempo para defender. Creo que todavía no hemos llegado al punto de aquella 1ª fase de la Liga de las Américas, que fue nuestro mejor momento ofensivo y defensivo. Hoy creo que estamos casi igualados en defensa. Adelante quizás nos falta un poco. Contra Quilmes no nos entró mucho el triple, pero lo pudimos resolver con otras cosas y eso es importante, demostrar que tenemos otras armas.

-Da la sensación, sin desmerecer al rival, que si ustedes están en su verdadero nivel -sobre todo defensivo- es muy difícil ganarles. ¿Lo sienten?

-Nos da la sensación de que cuando estamos todos juntos y comprometidos como grupo, somos un equipo muy difícil, que tiene muchas armas para lastimar al rival y -sobre todo- que quiere defender. Es lo que más nos importa, estamos todos de acuerdo que tenemos que defender para ganar. En ataque, no hay uno que quiera sobresalir y eso es clave, más en esta Liga tan larga y con muchos jugadores y equipos buenos. Si no jugás como conjunto, perdés mucho. De todas maneras, esto es básquet y cualquiera puede ganar, más en las finales, donde hay una motivación extra. Ya no importa lo que pasó antes.

-¿Se sienten observados por el resto? Porque hace dos años que rebota en el ambiente el prejuicio sobre que San Lorenzo gana por presupuesto, dejando de lado que su juego es de altísimo nivel y es lo que marca la diferencia.

-Creo que sí, en todo momento se le hace esa crítica a San Lorenzo y no se resalta lo bien que el club está haciendo las cosas. A un club que apueste así por el básquet hay que apoyarlo y no tirarle tantas malas. Por ejemplo, se quiere apostar a nivel internacional y hace mucho tiempo que Argentina no gana un campeonato internacional. Eso le hace bien al básquet argentino, no sólo a San Lorenzo. Se hizo un amistoso con la NBA y no sólo se conoció al club, sino a la Liga Nacional y a sus jugadores. Eso es muy importante. Creo que todos, en lugar de criticar, hablar de presupuesto o plata, tendríamos que tratar de hablar de lo bien que se están haciendo las cosas y cómo se quieren hacer. Nosotros, como jugadores, tratamos de no enfocarnos tanto en eso y dejar los comentarios afuera.

-Una de las llaves de este San Lorenzo, como lo marcaste, es ese sentido colectivo y falta de egos, porque cualquiera de los suplentes puede ser titular. ¿Cuál es la mentalidad de los que entran desde el banco para rendir de esa manera?

-Desde un principio, Julio (Lamas) nos dejó en claro que ser titular es una circunstancia del comienzo del partido y que todos somos importantes. Es más, muchos veces los que venimos desde el banco jugamos lo mismo o un poco más que los titulares. El cuerpo técnico siempre trata de hacernos sentir a todos motivados. Sabemos que para ganar necesitamos a cada uno y pensando en el equipo, no en sí mismo. Nuestra mayor virtud en ese aspecto es cómo nos pasamos la pelota, siempre buscamos el tiro abierto y no tratamos de ir sólo por un lado. Si bien tenemos jugadores que desnivelan como Gaby (Deck), Penka (Aguirre), Marcos (Mata), Mati (Sandes), que todo el tiempo pueden atacar el aro y generar cosas, ellos dejan de lado tiros o jugadas individuales para sumarse a lo colectivo. Eso nos hace dar un paso adelante a todos.

-¿Cómo hiciste para adaptarte tan bien a un rol quizás diferente al que conocías, sin tanto protagonismo?

-Cuando decidí venir acá sabía que iba a bajar un escalón de lo que estaba acostumbrado en protagonismo, pero a su vez sabía que iba a ganar muchísimo más en otras cosas. Estaba dispuesto a hacerlo y, si me lo preguntás hoy, lo haría mil veces más y con los ojos cerrados, no lo dudaría. Todo lo que gané, aprendí y viví en estos diez meses con el equipo, no lo hubiese ganado siendo protagonista en otro lado.

-¿Y cuáles son esas cosas que ganó tu juego con este paso?

-Uno de los aspectos que más mejoré fue la toma de decisiones, tanto ofensivas como defensivas. Si bien muchas veces cometo errores, siento que mejoré en esa toma decisiones y en no dudar tanto. Eso me dio más posibilidades de ser más ofensivo a lo largo de la Liga.

-¿Son favoritos en la final? A Regatas le faltará Sims al inicio y Quinteros no está al 100% desde lo físico.

-Si lo somos, es por eso. Pero creo que en una final no existen favoritos. Acá se juega por todo y con energía, ganas y actitud se puede igualar el juego o talento. No debemos confiarnos, porque Regatas está en nuestro mismo lugar y tras haber dejado en el camino a los dos mejores del Norte.




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