Reprochable por donde se mire

No hay nada peor ara un plantel que la intimidad del vestuario sea violada por terceros. Eso le sucedió al primer equipo que Aguada, que en la mañana del sábado llegó para realzar el entrenamiento y se encontró con banderas y 18 huevos dentro del vestuario. El mismo que queda siempre cerrado bajo llaves y con las pertenencias de los jugadores.

Banderas que decían: «Respeten la camiseta», «Confiamos en ustedes» y otra que esbozaba problemas internos que se notaban en la cancha, estaban colgadas en los lugares donde habitualmente se cambian los jugadores rojiverdes.

Un plantel similar al que llegó hace un año a la final y estuvo a un partido de salir campeón, que fue el mejor equipo de la fase regular y que aun sigue con vida en la Liga; se encontró con una «sorpresa» desagradable a 72 horas de un partido definitorio.

Más allá del hecho, lo que más preocupa, duele y molesta es el lugar, «el vestuario para nosotros es sagrado, alguien abrió la puerta y lo dejó entrar», fue lo que manifestaron varios integrantes del plantel al ser consultados por el hecho.