Todo puede suceder

La serie final entre Aguada y Malvín nos regala un séptimo partido de difícil pronóstico, pero analizamos de acuerdo a lo que sido la llave, por donde lo puede ganar cada equipo.

 

Si bien se podría tildar de pareja la llave entre Aguada y Malvín, hay que referirse a que algunos partidos (el tercero y el sexto), donde el Aguatero marcó muchas diferencias, aunque remontándonos a los primeros dos partidos, había sido el Playero el que demostró superioridad.

 

La intensidad defensiva

 

Este es un aspecto que ha inclinado la balanza hacia un lado o el otro, marcando el ritmo del juego.

 

Aguada con la variante defensiva de mandar a Federico Pereiras tras la referencia de Marcos Cabot, creció en intensidad en la primera línea, presionando muy bien la bola y evitando que su rival pueda armar los sistemas con comodidad.

 

Por su parte, Malvín también ha teñido aciertos en ese rubro, con un Cabot que le ha sacado revoluciones y capacidad de generación a Bavosi, pero a veces en el 3 pierde un poco de esa intensidad, muy necesaria.

 

Quien ha logrado contraatacar o jugar desde la transición, ha conseguido el éxito, ya que al ser  dos equipos muy aplicados defensivamente, si se puede evitar atacar en el 5 x 5 es una ventaja.

 

Porcentajes de acierto 

 

Los porcentajes resultan un factor fundamental en el básquetbol moderno, sobre todo en lanzamientos detrás de los 6,75.

 

Malvín es un equipo triplero por naturaleza, habiendo promediado un 36% de acierto en la temporada, estando por debajo de dicho número en esta serie final.

 

Aguada ha conseguido en un par de partidos números acalambrantes detrás de la línea del triple, 58%, 52% y 39% en los partidos que ganó, esta muy por encima del 33% del año.

 

El Rojiverde trabaja muy bien el dentro/fuera, generalmente poniéndole la bola a Smith al bajo y jugando con cuatro jugadores abiertos, logrando castigar de buena forma a un equipo que trabaja muy bien las ayudas como Malvín.

 

Las manos de la generación 

 

Está clarísimo que son dos equipos con varias vías de gol, Aguada tal vez con la intención de pasarse más la pelota a partir de rompimientos (algo que debe impedir Malvín y que no logró en el último juego).

 

Malvín es más estructurado para atacar, apelando a salidas de cortinas indirectas de Mazzarino o Cabot y un pick and roll posterior, para generar una ventaja desde allí y leer si posee la posibilidad de triangular (con Kamp abierto, Souberbielle o Mc Guire) y obtener una segunda ventaja.

 

Es vital que Mazzarino se involucre en el juego y no esté por fuera como sucedió en el último encuentro, mucho mérito para la defensa de Aguada, al igual que en la otra vereda, el rol de Bavosi es clave, desde la organización sobre todo.

 

Las ventajas que obtienen los equipos deben ser muy bien leídas y en este caso, atacar desde el pick and roll tanto a Hatila Passos como a Andrew Feeley ha generado desajustes en la defensa rival, por ahí con Mazzarino, Cabot de un lado, o Demian y Bavosi del otro, pueden lastimar al oponente.

 

Capítulo aparte para Demian Álvarez, que ha tenido una serie bárbara y no solamente desde lo ofensivo. El mercedario ha tomado en su mayoría decisiones correctas en ataque, asumiendo el rol de goleador y de generador, atacando tanto desde el pick and roll como en el único contra uno, siendo además puntal defensivo, presionando al alero rival cuando sube la bola.

 

La lucha de los tableros 

 

Esta batalla ha sido ganada por Aguada en buena parte de la serie, que ha cargado muy bien el rebote ofensivo, desnudando carencias en el cerco reboteador del rival.

 

Igualmente, Malvín consiguió mejorar este aspecto, sobre todo con la presencia de un Mc Guire más involucrado en el rebote defensivo. El ganar su propio tablero, puede permitirle a Malvín contraatacar, algo que en algunos partidos no logró, ya que de dos rebotes en su aro, habitualmente le ganaban 1.

 

Son dos equipos que gustan de jugar con un 4 abierto (Kamp-Feeley) y sin duda que el factor 4 ha sido dominado por el foráneo de Aguada.

 

Feeley es un jugador tremendamente versátil en ataque, jugando desde el eje de la cancha abierto ha hecho estragos y cuando se postea, con su característico e infalible tiro en fade away, se ha vuelto un problema insoluble para la defensa rival.

 

Respecto a Kamp, no ha repetido lo muy bueno hecho en otras series, el equipo necesita mayor preponderancia ofensiva, para evitar que el rival lo suelte y dé mejores ayudas en los picks and roll.