A DIOS

Luego de tanto esperar, Manu eligió su cuenta de twitter para anunciar el punto de final de su carrera, tras 23 años de una trayectoria difícil de igualar.

Justo un 27 de agosto, 14 años después del histórico triunfo de Argentina ante Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Aquel día que los 29 puntos del Bahiense fueron motivo de clasificación a la final para enfrentar a Italia, a quien vencieron para quedarse con la tan ansiada medalla de oro. En 2008, Argentina se quedaría con la medalla de bronce, dos podios inolvidables para la Generación Dorada.

Emanuel fue ejemplo de superación. No era un jugador que se destacaba al momento de su formación, incluso siempre tuvo la inquietud de querer crecer en cuanto a su físico porque veía que así “no llegaba”. En 1995 debutó en primera. Fue en el Club Andino de La Rioja donde comenzó a mostrar su crecimiento y desfachatez para anotar, y luego de defender una temporada a Estudiantes de Bahía, donde fue el jugador de mayor progreso de la Liga, emprendió viaje hacia el viejo continente.

En Italia defendió al Reggio Calabria, equipo en el cual afianzó su juego y desechó, en 1999, la elección del draft por parte de los San Antonio Spurs, para transformarse en jugador del Kinder Bolonia. En dos años allí lo ganó todo, dos copas de Italia, Liga de Italia y Euroliga, por lo que ya no había más nada que hacer en ese sitio.

La hora de la NBA llegó en 2002, año que siendo rookie en el equipo, ayudó en la obtención del título del equipo texano. Los restantes tres anillos llegaron en 2005, 2007 y 2014, con un equipo que se caracterizó por mantener cierta estructura a pesar de variar algún nombre, pero fortaleciendo cada año la formación del “Big Three”, compuesto por Manu, Tony Parker y Tim Duncan, los discípulos de Gregg Popovich.

Esta es, tan solo, una reseña de las conquistas deportivas de un hombre que obtuvo además una infinidad de records en 23 años de carrera, sobretodo en la NBA donde jugó 16 años de corrido, pero que poco le importan, porque siempre se encargó de destacar a los jugadores que lo rodean por encima de sus logros personales.

Manu es ejemplo de determinación, sacrificio, respeto, valores y un sinfín de adjetivos que lo hacen ser espejo para muchos que han tenido, tienen y tendrán la posibilidad de formarse como jugadores y cumplir sus metas, así como en el básquet, en cualquier ámbito de la vida.

Para los seguidores de Manu habrá un vacío en cada juego de San Antonio de aquí en más. Ya no tendremos esa sorpresa que nos tenía preparada día a día, esa inteligencia con la que suplir las normas físicas que hacen a la mejor Liga del mundo y decir “que anromal”, esa magia con la que nos atrapaba para quitarnos horas de sueño para poder disfrutarlo y que no te lo tengan que contar.

Fin del recorrido para el mejor deportista sudamericano de la historia. ¡Simplemente gracias!