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“Valores como el compromiso de todos los jugadores son cosas que no se negocian”

Esta mañana en Ovación, se publicó una extensa y jugosa nota con el nuevo entrenador de la Selección Uruguaya, Ruben Magnano, donde habló de un nuevo gran desafío en sus carrera: intentar llevar a Uruguay a una Copa del Mundo luego de 30 años y dirigir su 5° Mundial con una tercera Selección (ya lo hizo con Argentina y Brasil).

Por Ovación

El nuevo entrenador de la selección uruguaya de básquetbol,  Ruben Magnano, dialogó con Ovación el día de su cumpleaños 63. El exitoso técnico intentará devolver a los celestes a un Mundial tras 36 años de ausencia.

La Federación Uruguaya de BasketBall fue tras los pasos de uno de los mejores entrenadores de Latinoamérica y llegó a un acuerdo. El argentino Ruben Magnano se convirtió en el nuevo entrenador de la selección y se embarcó en un desafío en el que intentará devolver al equipo uruguayo a un Mundial de básquetbol después de 36 años. En el día de su cumpleaños número 63, el técnico cordobés que hizo historia siendo pieza clave en la conducción de la Generación Dorada de Argentina logrando el oro olímpico en Atenas 2004, charló con Ovación y reafirmó su estilo de conducción avisando que apuesta al compromiso, la generosidad y la humildad de los jugadores para lograr el objetivo.

-¿Cómo se gestó su llegada a Uruguay?

-Aprendí a vivir de esto, sabiendo que una llamada telefónica puede cambiarte la vida y para bien, lógicamente. Llamaron a mi agente desde la federación uruguaya y me dijo que ellos querían saber si yo estaba con gusto y disponibilidad como para dirigir a la selección ante los eventos que habían ocurrido. Se maduró esa idea, llegamos a buen puerto, me interesó mucho. Si bien es una situación límite, también es desafiante como entrenador, por eso me embarqué en este proyecto.

-¿Le sedujo la propuesta?

-Si bien los números yo los tenía claro en cuanto a las posibilidades de clasificación que son abiertas, es muy desafiante el hecho de que podamos ubicar a Uruguay en un Mundial después de 36 años, algo que me traía a colación un poco el desafío que tuve en Brasil, donde se trató de recuperar el protagonismo a nivel de selecciones después de tantos años. Lo de Uruguay tiene el mismo tenor y me parece sumamente interesante como agente multiplicador, pero apuntando a la verdadera historia y sobre todo a la materia prima que son los jugadores. Y para eso, la palabra compromiso me parece fundamental a la hora de tomar una determinación. Me dijeron que había una idea clara del compromiso en Uruguay y que se quería alimentar eso, algo clave para buscar objetivos de este tipo. Eso despertó mi inquietud también.

-¿Ya habló con jugadores?

-Todavía no. Desde lo personal tomaré contacto con cada uno de los jugadores que convoque. Algunos de manera personal y otros, por razones de distancias, por teléfono, porque quiero saber de su sentir para encarar este trabajo en la selección.

-¿Venía siguiendo las Eliminatorias?
-Vi algunos partidos. No estoy tan apartado del básquetbol pero estaba siguiendo más a Argentina. Curiosamente a Uruguay lo vi en el partido contra Argentina en Olavarría y también frente a México. Más allá de las cuestiones técnicas o tácticas, hay aspectos que pueden llegar a ser determinantes porque valores como el del compromiso de todos los jugadores son cosas que no se negocian y te diría que ese va a ser un elemento clave a la hora de buscar la clasificación.

-¿Lo ve a Uruguay con chances de clasificar al Mundial de China 2019?

-Acá hay una cosa puntual: si las matemáticas jugaban en contra, yo seguramente no hubiese aceptado o no me llamarían. Y es lógico. A un desafío abierto desde lo numérico, era difícil decirle que no y por eso me hice cargo, no tengo problema en enfrentarlo para buscar ese gran objetivo. La naturaleza del jugador uruguayo yo la viví, te diría que la sufrí en carne propia varias veces y para mí no es algo nuevo. Es más, es un aliciente tener a jugadores con ese espíritu y con esa entrega. Pero ahora bien, hay que agregarle otros componentes a todo eso: el plus del juego y la preparación, que es lo que nos va a llevar a poner seguramente al alcance de los objetivos.

-¿Qué cosas le ve al jugador uruguayo?

-La cuota de coraje, la famosa sangre uruguaya, la garra charrúa. Son cosas que para mí no son nuevas porque lo veo cada vez que un equipo uruguayo sale a una cancha en cualquier deporte y la verdad, me saco el sombrero. Ahora tenemos que trabajar para canalizar eso, porque solo con esos aspectos no alcanza. Hay que tratar de jugar un buen básquetbol y vuelvo a repetir que eso se logra con actitud. Nuestra calidad de preparación tiene que ser con compromiso. El esfuerzo lo tienen que hacer todos, hay que embanderarse detrás de un objetivo y que los jugadores, entrenadores y dirigentes persigan algo tan hermoso como poner a Uruguay en un Mundial. A los jugadores te diría que conozco al 90%. A muchos los enfrenté desde jovencito, yo como entrenador y ellos comenzando pero nunca tuve la oportunidad de convivir con ellos. A los más jóvenes no los conozco y por eso ya me puse a trabajar y a mirar materiales para ver qué potencial hay. Ya estoy en acción porque ese es un detalle que no es menor.

-¿Cómo será su estilo de conducción teniendo en cuenta el poco tiempo de trabajo con Uruguay?

-En una semana de trabajo tal vez no pueda cambiar aspectos técnicos de un jugador porque sería una tontería pensarlo así o hablar de esa manera. A veces necesitás años para reforzar situaciones. Entonces, la conducción va a pasar por los valores, entender del esfuerzo, de la humildad que se tiene que tener para saber dónde y en qué situación está Uruguay, qué es lo que se necesita y cuáles son las herramientas que precisamos. Cada uno debe poner algo a disposición del equipo buscando el resultado final, por eso hago hincapié en el tema de la humildad. El talento que se tenga, hay que ponerlo al servicio del grupo y no esperar que el equipo te de cosas, si no todo lo contrario: darle cosas al equipo. Esa es mi política de trabajo siempre. Ser solidario y que nadie juegue con el esfuerzo del compañero son elementos que hacen que las posibilidades crezcan.

-¿Y la forma de trabajo cómo será?

-Si la federación quiere que yo vaya, ahí estaré a disposición, pero esta forma de disputa me trae una cantidad de interrogantes por el poco tiempo de trabajo de un deporte en el que necesitás una vasta gama de elementos para afrontar situaciones. Pero bueno, se dio así y tendremos que hacer un curso intensivo por decirlo de alguna manera y ser muy objetivos en el poco tiempo que tengamos con el equipo. Tenemos la suerte de que la mayoría de los jugadores están en actividad y eso ayuda también. Hay que analizar el trabajo realizado y tratar de aprovecharlo al máximo. Yo no voy a permanecer viviendo en Montevideo porque te diría que es hasta un gasto innecesario, pero estoy a disposición y si tengo que viajar en cualquier momento, no tengo problemas.

-El éxito que ha tenido y su trayectoria hacen que no necesite presentación, pero ¿cómo se define usted como entrenador?

-Es muy difícil, me cuesta. Pero sé como entrenador cuáles han sido los pilares en los que me he apoyado en mi vida como profesional e intento mantenerlos. Ellos son el respeto, la disciplina y el trabajo. Son aspectos fundamentales y básicos en la puesta a punto, no solo con jugadores, sino también con técnicos, clubes y dirigentes.

-¿Qué se necesita para llegar a un Mundial? 

-Si los jugadores reciben el mensaje y son lo suficientemente humildes sin dejar de producir lo que saben o son capaces de hacer para entender que las normas y las reglas son las que te llevan a un resultado, se puede. Después los objetivos son el atractivo y lo que te moviliza, pero insisto que las normas y reglas que se implementen son las que si somos inteligentes, van a ser las herramientas que nos permitan transitar por el camino del éxito.

“Todos los partidos son finales”

Ruben Magnano dirigirá, en principio, los cuatro partidos que le quedan a Uruguay en las Eliminatorias para el Mundial de China 2019 y en caso de clasificar, será el técnico celeste en la gran cita. “Tenemos muy claro que todos los partidos son finales. Ya todos sufrieron y disfrutaron, pero no te podés descuidar absolutamente con nadie. Este sistema nuevo es de mucha incógnita con la reglamentación vigente de NBA, la Euroliga y los permisos. No se sabe quien se baja del avión. Es todo un tema y tenés que prepararte más concienzudamente para jugar contra quien sea y depender de lo que nosotros seamos capaces de hacer para llegar al objetivo final que es sin lugar a dudas conseguir la clasificación al Mundial”.
En la próxima ventana, la Celeste recibirá en Montevideo a Puerto Rico el jueves 29 de noviembre y a Estados Unidos el domingo 2 de diciembre. Luego, el viernes 22 de febrero visitará a México y el lunes 25 a Puerto Rico para cerrar las Eliminatorias.