Tener el control

Más allá del contexto histórico que significa el partido entre Uruguay y Puerto Rico, analizamos los aspectos tácticos y estadísticos de la final por un boleto a China 2019.

Ritmo

El concepto de ritmo de juego ha pasado a ser de los más importantes en la actualidad y en este caso las diferencias son notorias, tratándose de dos equipos que apuestan a dos características bien diferentes.

El que logre hacer prevalecer dicho ritmo, será quien se quede con el triunfo y el boleto a China. Un encuentro en un score que ronde los 80 puntos (Puerto Rico promedia 82) favorecerá a los locatarios, mientras que Uruguay anota 69 unidades de media, números que tienen mucho que ver con la cantidad de posesiones utilizadas por uno y otro.

Uruguay ha recibido un 24% de sus puntos tras las pérdidas que ha cometido, en eso Puerto Rico puede sacar tajada, ya que su ataque ante defensa estacionada no es tan efectivo, dependiendo demasiado de sus porcentajes ya que habitualmente lanzan tras un pase.

Controlar el ritmo de juego no significa jugar lento, sino manejar los momentos, contraatacar si es posible, o de lo contrario, buscar la mejor opción, evitando tomar malas decisiones y sobre todo, hacer que los boricuas defiendan casi los 24 segundos.

Juego interno

En el juego interno Uruguay parece tener una ventaja clara con Esteban Batista (16,1 ppg, 9 rpg), un pivot que sigue marcando diferencias desde su juego en el poste bajo, convirtiéndose además en un gran generador para el resto.

En los promedios, no existe tal ventaja en los puntos anotados desde la pintura; 35,3 para Puerto Rico y 28,2 para Uruguay, pero en el individual, Batista tendrá clara ventaja y en cómo se lo habite y cuánto pueda influir Esteban, estará buena parte del éxito.

La lucha de los rebotes favorece a Uruguay en porcentaje, tomando un 30,5% de lo que se dan en ataque y un 70% de los que se dan en su propio aro. Los boricuas poseen números que están por debajo, 27% y 67% respectivamente.

La rotación y los minutos de calidad de Batista son fundamentales, ahí también es fundamental el control del ritmo, ya que al jugar en nuestra LUB, el centro puede sentir físicamente el trajín de un juego que se desarrolle de ida y vuelta.

Extensión de plantel

En la rotación, Puerto Rico ha sumado para esta ventana tres jugadores de mucha experiencia y que cumplieron con su rol ante Argentina: John Holland, Ramón Clemente y Carlos Rivera. Además, durante la clasificatoria, los boricuas trajeron 36,9 puntos de la banca, mientras que los reservas celestes aportaron 22,5.

Este aspecto también tiene relación directa con el ritmo al que se desarrolle el partido. Santiago Vidal es el único que puede funcionar como un factor revulsivo, sumándose en los últimos juegos la presencia de Joaquín Rodríguez, que aporta triples, algo necesario en el basquet actual.

Los minutos de descanso de Batista, que resultan sumamente importantes, se los repartirán entre Hatila, Wachsmann y Borsellino. Hatila llega entre algodones y Kiril ha sido figura determinante en el aspecto defensivo, perdiendo la ventaja ofensiva que Uruguay tiene con Batista en cancha.

Intensidad y presión extendida

La intensidad en primera línea resulta innegociable si Uruguay quiere quedarse con el partido. Puerto Rico es una selección con bases que no son grandes organizadores de juego y ante Argentina sufrieron muchísimo la presión extendida en el final, en la medida de las posibilidades, puede ser un recurso estratégico al que se le puede sacar provecho.

Los líderes ofensivos boricuas son sus aleros, David Huertas y Gian Clavell, debiendo de tener una buena referencia defensiva ante estos dos casos. Huertas fue figura determinante en el Antel Arena para que Puerto Rico forzara un final cerrado, pero viene de una floja noche ante Argentina (0/7 en triples), mientras que Clavell, habitualmente saltando desde la banca, es un factor revulsivo.

La defensa de la primera línea además debe colaborar en cuidar a Esteban Batista, que habitualmente es atacado desde una situación de pick and roll y por su complexión no puede cambiar de hombre y quedar emparejado con un perimetral. Ahí tendrán los chicos que buscar perseguir tras las cortinas o recuperar rápido si no pueden superar las cortinas.