«Fui muy feliz jugando»

 

Matías Lado disputó el lunes nueve de marzo ante Urunday Universitario su último partido como jugador profesional de básquetbol y fuimos en busca de su palabra.

Culminaste una carrera de diecisiete años jugando profesionalmente a este deporte ¿qué sentís al respecto?

Es una mezcla de sensaciones. Tristeza porque se termina una etapa muy importante en mi vida y que disfrute mucho. Alegría por haber cumplido el objetivo grupal que nos propusimos previo a iniciar la temporada. Nunca me guarde nada, disfruté cada comento y fui muy feliz jugando.

Restando veinticuatro segundos para el final del encuentro fuiste sustituido por Hernán Álvarez, ¿cómo viviste esos segundos de aplausos y saludos con cada compañero?

Fueron segundos muy emocionantes, no me esperaba tener tanto cariño. Solamente palabras de agradecimiento con toda la gente que estaba. Más allá de las rivalidades deportivas circunstanciales, me pone muy contento saber que uno siempre actuó con respeto en la rivalidad y eso es reconocido.

Ocho años atrás te recibiste de contador público, ¿cómo hiciste para compaginar el estudio con el deporte?

Pasa por ordenarse bien, planificar las actividades y respetar los tiempos. Cuando es tiempo de entrenar, la cabeza tiene que estar ahí y cuando toca ir a clase hay que concentrarse en eso. Si estás en una práctica pensando en el examen o al revés, te volves loco y no terminas haciendo bien ninguna de las dos.

¿Qué entrenadores te marcaron a lo largo de tu carrera?

Todos los entrenadores que tuve me dejaron algo, de todos aprendí y estoy muy agradecido a cada uno de ellos.

Gonzalo Padraja, Alex Falero, Enrique Perrela, Esteban Yaquinta, Milton Larralde, Juan Carlos Werstein, Alejandro González, Aimar Rodríguez, Fabián Sapio, Eduardo Hernández, Alejandro Glick, Federico Camiña, Marcelo Capalbo, Horacio Perdomo y Diego Cal.

Jugaste el Metro 2018 y la presente Liga Uruguaya vistiendo la camiseta de Capitol, ¿qué balance podes hacer de tu pasaje por esta institución?

El balance es altamente positivo. Conocí un club precioso, familiar y con gente de varias generaciones que disfrutan de ver competir a su equipo. Se dieron dos años maravillosos y sacrificados pero muy disfrutables. Se consiguió el ascenso a Primera Divisón luego de cuarenta años y luego permanecer un año más en la Liga Uruguaya compitiendo al más alto nivel.

Integraste el plantel que logró el tan ansiado ascenso y luego el de la permanencia en la primera Liga Uruguaya, ¿qué valor extra tiene eso para vos?

Fue demostrar que podíamos competir en el certamen más importante de nuestro país y consolidar el laburo realizado anteriormente. Sabíamos que no iba a ser fácil pero volvimos a hacer festejar a toda la gente.

¿Qué tan importante es para un deportista profesional el apoyo de la familia y amigos?

Muy importante. Hay momentos que uno se los quita a ellos para poder entrenar, descansar y competir. Esto conlleva a pasar por varios estados de ánimo a lo largo de la temporada y sería muy difícil mantener el eje sin su sostén.

¿Tenes pensado continuar ligado a este deporte?

Me encantaría porque es algo que me apasiona. Tengo pensado hacer el curso de entrenador. Mientras tanto seguiré jugando la Liga Universitaria para continuar disfrutando de este deporte espectacular.