La incertidumbre

Gustavo Pulleiro, dirigente en su momento de Welcome y Tabaré; mucho tiempo vinculado con la FUBB, nos dejó una columna de opinión sobre las consecuencias que puede tener la pandemia en nuestro deporte. Varios aspectos para tener en cuenta y muchas preguntas que por el momento parecen no tener respuestas.

Gustavo Pulleiro, 20 de mayo de 2020

La incertidumbre

La crisis sanitaria

Con la llegada de la pandemia del coronavirus al Uruguay el gobierno nacional adoptó medidas para su combate basadas en la cuarentena voluntaria y el aislamiento social. El objetivo principal evitar el colapso del sistema sanitario logrando una curva de infectados sin picos. Se suspendieron todos los espectáculos públicos incluyendo los eventos deportivos. Los clubes de baloncesto debieron cerrar sus puertas mandando al seguro de paro a todos sus deportistas profesionales y al personal técnico y administrativo.

Esta política parece haber dado frutos sanitarios, la pandemia hasta el presente no fue lo intenso que se esperaba y está controlada. No obstante, tal como lo advirtió la OMS, es importante tener presente la situación de nuestros vecinos que se encuentran en estado crítico y con crecimiento de casos esperando se llegue al pico en junio.

El gobierno es muy cauto en hacer una salida masiva. Va flexibilizando distintos sectores de actividades en forma lenta manteniendo siempre el aislamiento social lo más posible, evitando las que pudieran ser fuentes de contagio. Dentro de este contexto los espectáculos públicos y las actividades deportivas grupales no están dentro de las prioridades de las autoridades gubernamentales, serán las últimas en regularizarse.

La llegada del invierno es un elemento de suma importancia para saber el desarrollo que tendrá el Covid-19. Hemos tenido un otoño excepcional que ayudó a que hoy tengamos un retraso en todas las enfermedades que traen consigo los fríos y que año a año nos visitan. Pero seguramente el invierno llegará. Los fríos los tenemos delante nuestro, por eso no se puede comparar la situación con Europa que ya ha pasado el invierno. Este virus llegó para quedarse y tendremos que aprender a convivir con él, tal como lo hacemos con el resto de los otros virus que nos visitan habitualmente.

Los expertos epidemiológicos señalan que para salir de una cuarentena obligatoria o voluntaria más importante que saber cuándo salir es saber y tener muy definido cómo salir. Se necesita un plan que permita una salida controlada y eso, con aparente acierto, está haciendo el gobierno.

La crisis económica

La cuarentena ha sumido a nuestro país y al mundo entero en una crisis económica que seguramente será aún peor que la que comenzó con el crash del 29. La economía ya no aguanta el encierro y la paralización de actividades. El estrés y la ansiedad va creciendo con el paso de los días.

Esta crisis económica también llegó a los clubes de básquetbol. Hay clubes sociales con miembros que superan los cientos. Debieron cerrar sus puertas impidiendo brindar servicios a sus socios. Pero sus gastos fijos y el mantenimiento de la infraestructura siguieron vigentes. Esta es su primera preocupación, no la competencia.

El seguro de paro y prestaciones económicas aprobadas por el gobierno ayudaron a mitigar la complicada situación económica pero no es suficiente. La reciente medida anunciada que permitirá la apertura de los clubes fue muy bien recibida, pero pensar que inmediatamente se volverá a la situación anterior es demasiado optimista. Por dos razones fundamentales, primero porque un gran sector sentirá el temor de volver por las posibilidades de contagios, y la segunda es que para muchos de los socios es muy probable que la situación económica no sea la misma. Se necesitará tiempo para que las cosas se vayan acomodando y ayuden a paliar esta crisis.

El básquetbol

Con el anuncio gubernamental del 14 de marzo el básquetbol fue suspendido. La disputa de la Liga estaba en la fase previa al comienzo de los playoffs. A partir de allí quedó en suspenso esperando señales del gobierno. El 13 de abril fueron citados los equipos clasificados al playoff a una reunión y se resolvió por 6 votos contra 3 continuar con la presente Liga. Esa votación incluyó el voto de los neutrales que son quienes bregaron para que esto así fuera. No existe disposición que ampare esta decisión, que pretende modificar el reglamento de la presente Liga y además el de la próxima edición. Un absurdo jurídico.

Todos reconocen que esta Liga ya está desnaturalizada. Es una competencia que, por circunstancias que nadie quiso ni buscó, en los hechos se encuentra finalizada. En todas las ligas del mundo la llegada a la instancia de playoff, la más atractiva y competitiva de cualquier torneo, se hace luego de que los equipos atraviesan una competencia regular que permite el mejoramiento del equipo. Lo prepara para la más alta exigencia deportiva, integra a los jugadores que están con alto rendimiento físico, llegando los mejores y todo eso hace que los encuentros sean atractivos, intensos, muy competitivos. Hoy nada de eso existe. Si se intentara terminar la presente Liga a partir de septiembre sería como comenzar un torneo nuevo por los playoffs, invirtiendo el proceso, con equipos que no compiten por más de seis meses e incluso sin entrenar. Un absurdo deportivo.

Dentro de la incertidumbre una opinión

Hay que ser proactivos y no reactivos. No esperar a que las circunstancias obliguen a la suspensión de los torneos otra vez. El incumplimiento de la esperanza genera frustración y la frustración es una emoción paralizante. Estamos en una profunda crisis sanitaria y económica que obliga a tomar decisiones claras y contundentes.

  • Hay que dar por terminado el torneo de la Liga 2019/2020. Tomar la tabla de posiciones que existía al momento de la suspensión para definir la clasificación a los torneos internacional, designar al campeón en condición de extraordinario y decretar los descensos que correspondieran.
  • Los equipos que integrarán la próxima LUB deberían comenzar los contactos para ir definiendo los distintos aspectos de la competencia LUB 2020/2021 e ir siguiendo muy de cerca las disposiciones sanitarias que el gobierno vaya aprobando para que, si fuera posible, comenzar la próxima edición de la LUB en septiembre u octubre del presente año.
  • Cancelar este año el Torneo Metropolitano. No existe certeza para el comienzo de los entrenamientos en forma íntegra de los equipos, que estarían integrados sólo por nacionales que hace meses no juegan, no tienen acondicionamiento físico adecuado, y que no tendrían tiempo para hacer una pretemporada razonable.
  • La crisis económica ya está golpeando muy fuerte y en las próximas semanas será aún peor. ¿De dónde sacarán los recursos básicos los equipos? Casi todos los clubes que competirán en el Metro alquilan sus gimnasios para lograr mantenerse. Estos alquileres no se están pagando, no hay forma de poder pagar UTE o la OSE o el BPS o la IMM, ni pensar en un plantel aún barato.
  • ¿Los espónsores mantendrán sus promesas aún aquellos que han visto sus ventas caer en forma vertiginosa? ¿y qué harán los que han debido cerrar sus puertas o sus fábricas dejando de funcionar o disminuido su producción?
  • Se ha anunciado que la FUBB “ayudaría” a solventar el torneo, ¿de dónde sacará esos recursos? ¿Pueden los Neutrales disponer de esos recursos sin autorización del Consejo Superior? ¿No deberían todos los clubes saber de dónde salen esos recursos y si están de acuerdo que se dispongan de esta forma? ¿cuánto sería la ayuda?
  • Como promedio podría estimarse que cada equipo del metro por 4 meses de competencia (incluida la preparación) debería disponer de us$20.000 dólares, es decir que en su conjunto el Metro debería disponer de us$280.000 dólares por lo menos. ¿Eso es lo que aportará la FUBB?
  • Se dice que el partido de fútbol entre Atalanta y Valencia jugado en el San Siro de Milán el 19 de febrero fue una bomba biológica que aceleró la propagación del virus. Sabiendo esto las autoridades sanitarias de nuestro país ¿autorizarán en el corto y mediano plazo espectadores? O incluso ¿permitirán competencias deportivas grupales en lugares cerrados donde se junten no menos de 100 personas en un mismo lugar? Porque no nos engañemos, cada equipo cuenta con un plantel, con cuerpo técnico, asistentes, utileros, médicos, dirigentes a los que hay que sumar integrantes de mesa, jueces y “otros” que nunca faltan. ¿Lo hará sabiendo además que los famosos protocolos tienden a flexibilizarse con el paso de los días?
  • Deportivamente imaginemos un partido del Metro con equipos integrados con solo planteles nacionales, con jugadores que hace meses no tocan una pelota ni lo harán en el corto plazo, con muy escasos entrenamientos en forma conjunta y con muchas restricciones, ¿cuál podría ser el resultado? ¿serán atractivos esos encuentros? Y sumado a esto la no presencia de parciales, que hacían los partidos del Metro por lo menos “intensos”. Imaginemos el nivel dentro de la cancha y el frío de las tribunas, ¿no será esto contraproducente?
  • Todos los clubes deberían comenzar a salir de esta difícil situación en forma lenta y firme, comenzando con sus socios, con formativas, regularizando su funcionamiento en general, para luego encarar las competencias de mayores.