«Mi idea es volver a jugar con la camiseta de Uruguay el año que viene»

Como es costumbre durante la cuarentena, en el Instagram de Basquet Caliente hicimos una entrevista en vivo con un protagonista de nuestro deporte y este sábado tuvimos un invitado muy especial. Jayson Granger habló desde España y no escapó a ningún tema. Desde la evolución de su lesión, las ganas de volver a jugar los primeros días de junio luego de 9 meses y todo lo que pasó en los últimos años de la Selección, el base de Baskonia charló de todo con lujo de detalle.

En primer lugar, hizo referencia a lo que le sucedió cuando tenía 15 años y le surgió la posibilidad de irse a jugar a España: «El problema era con Ney Castillo, que en ese momento era la cabeza de la FUBB. Estuve un año sin jugar al basquet por temas burocráticos de los papeles del transfer entre Estudiantes y la FUBB. Reclamaban que el club español le tenía que pagar derechos de formación a Cordón, cuando yo no tenía ningún contrato con el club y nunca me habían dado ninguna ayuda económica. Cordón es mi casa, hasta el día de hoy lo quiero, pero en ese momento, legalmente eso no existía, me iba a España como si me hubiese ido a Malvín».

Luego, agregó: «Esa fue la primera, pero hubo varias. Una vez me llamaron de un día para el otro, recién había terminado de jugar un torneo Sub 20 y estaba con el tobillo sumamente hinchado por una lesión. No tenía el alta médica para competir y empezaron a decir que estaba pidiendo plata para los pasajes. Además, me enteraba de todo por la prensa o porque me llamaba mi viejo y me decía “¿qué pediste?”. No pedí nada, simplemente dije que no podía ir porque tenía el tobillo lastimado, mandé una foto, le dije al médico del club que hablara con quien correspondiera y le explicara la situación. Además, fue de un día para el otro, me dijeron tenes que venirte ya porque empieza el campeonato.

Concluyó diciendo: «En su momento, hubo una sucesión de mentiras en las que siempre quedé mal parado yo. Primero que había pedido plata para pasajes, después que había inventado una lesión en la espalda cuando la realidad es que tenía casi dos hernias y fui con las placas, pero después volví a la Selección para jugar un Sudamericano en Chaco. Cuando las circunstancias fueron las adecuadas y el momento oportuno, siempre fui a jugar por la Selección. La espina fue el primer año cuando estaba ese hombre como presidente de la FUBB.»

Haciendo referencia a su ausencia luego de ese Sudamericano en Chaco, el base fue muy claro: «No fui porque creía que en ese momento las cosas no se estaban haciendo bien. Tuve la suerte de venirme a España con 15 años y estar en un club muy profesional, donde vos únicamente te dedicas a jugar al básquetbol, como debería ser en muchas organizaciones y muchas selecciones. Algunas tienen más, otras tienen menos, pero creo que el tema organización es clave. Cuando fui a esa Selección viví cierto tipo de situaciones, como por ejemplo, que apenas llegué con 21 años, me dijeron que tenía que pagar derecho de piso. Otro tema fue la forma y la manera en la que se hacían las cosas en ese proceso de Selección, no era serio. Estoy acostumbrado a que el que mande sea el entrenador y no este jugador o aquel jugador. A esa edad, que estaba pensando a futuro y queriendo vivir de este deporte, encontrarme con esa situación sentía que era dar un paso atrás. Pensaba que quería estar ahí, porque siempre estuve desde que tenía 12 que fui a un campeonato en Pando y nunca había dicho que no, pero es tan fácil como si vos vas a trabajar a un lugar y el ambiente que ves no es el adecuado, no te va a hacer mejorar y no te ayuda».

Por último, aclaró un tema relacionado al seguro que no es menor: «Voy a jugar a la Selección sin seguro y si me pasa algo, el principal perjudicado soy yo. Se habla de que en el fútbol todos los jugadores siempre van a la Selección pero la situación es distinta, ellos van con un seguro que es carísimo y con el que estás cubierto. Con 22 años, estaba aprendiendo un poco como funcionaba este negocio, pero ver las situaciones que veía en ese momento y el ambiente turbio que había, no me inspiró la confianza necesaria. Con el paso de los años, cuando la cosa fue mejorando, seguí teniendo contacto con el presidente de la FUBB y el preparador físico y fui viendo que las cosas se están haciendo mejor.»

A continuación, profundizó sobre ese cambio positivo que se ha dado en los últimos años a nivel organización: «Me sorprendió gratamente el cambio drástico que hubo. Antes de la última vez que vine, recibí la visita de Signorelli acá en España, estaba en contacto con Vairo y me iban contando como funcionaba todo. Hay un proyecto que se está elaborando para que todas las selecciones mejoren y creo que eso es fundamental. Volviendo el tiempo atrás, yo veía mas profesionales las selecciones Sub 16 y Sub 17 que la mayor cuando fuimos al Sudamericano de Chaco. Al fin y al cabo, creo que es un tema de disciplina y creo que en los últimos años la Selección mayor lo ha demostrado. Me dio una sensación muy linda el CEFUBB, que haya un lugar donde las selecciones puedan crecer, donde no haya que pedir hora para quedarse a tirar porque te apagan la luz o donde no haya agua caliente y eso es un gran paso adelante para mejorar. Actualmente, confío en la gente que está al mando y en lo que viene de cara al futuro».

Consultado acerca de su última participación con la Celeste, en la Americup 2017, Granger dijo: «La disfruté un montón y me quedé con mucha rabia de no poder ganarle a Estados Unidos. Fue un campeonato muy lindo, con un gran ambiente en el Palacio Peñarol y ahora estoy con ganas de volver, sentir la sensación de jugar en el Antel Arena que mucha gente me está hablando de eso.»

Para cerrar el tema Selección Uruguaya, fue bien claro respecto a su futuro: «Claro que tengo ganas de jugar en la Selección, incluso tenía pensado jugar el Pre-Olímpico en junio de este año, pero desgraciadamente no se pudo dar por el Coronavirus. Mi intención siempre fue jugar en la Selección, pero obviamente por A o por B, hubo cierto tipo de circunstancias que no permitieron que yo fuera, sean lesiones o temas burocráticos. Uruguay es mi casa, donde tengo mi familia y amigos, es donde crecí y de donde salí, jugar por Uruguay para mi siempre fue algo muy importante. En las circunstancias adecuadas y si las lesiones me lo permiten, mi idea es volver a jugar con la camiseta de Uruguay el año que viene. Obviamente para las ventanas lo veo difícil por mi participación ya sea en Euroliga o Eurocup, pero una vez que terminen las competencias acá, mi intención es poder jugar en la Selección».

En los últimos años, las lesiones le han jugado una mala pasada y no ha podido jugar todo lo que hubiese querido en Baskonia. Respecto a ese tema dijo: «Desgraciadamente, desde que llegué acá las lesiones no me respetaron. Los primeros tres meses jugué muy bien, a un nivel individual muy alto de la mano de Pablo Prigioni, pero los resultados colectivos no acompañaron y en noviembre de 2017 empezaron las lesiones. En realidad, fue una sola lesión de la cual nunca me pude llegar a recuperar completamente, me tendría que haber operado, pero por distintos motivos no pude hacerlo y al final recaí. Han sido tres temporadas hasta ahora en las que nunca pude estar al 100%, ni siquiera al 50%, a veces se me caían las lágrimas del dolor que tenía en el talón. Gracias a Dios ahora me siento bárbaro, el dolor desapareció, estoy muy contento de poder volver a correr y saltar sin pensar que pie tengo que apoyar o si me duele más o menos».

Por último, hizo referencia a su presente y su ilusión de volver a las canchas cuando se retome la actividad: «Estoy entrenando en doble y triple horario, dependiendo del día y la semana. Esta última fue bastante dura, ya que en teoría la próxima el médico me da el alta para que pueda integrarme definitivamente al equipo. Mi intención es estar a la orden el 8 de junio que es la fecha en la que se reanudarían las competencias y mis sensaciones son buenas. Obviamente estoy falto de ritmo porque llevo nueves meses sin competir, pero este confinamiento en el que mis compañeros estuvieron dos o tres meses sin entrenar, aproveché para recuperar el tono perdido y me encuentro bárbaro.»