«Fue un buen momento para tomar esa decisión»

El 26 de marzo de 2019, Biguá y Malvín jugaron el primer partido de su serie de cuartos de final en el Palacio Peñarol. Lo que nunca imaginamos ese día es que iba a ser la última vez que veríamos a Juan Cambón adentro de una cancha de básquetbol. Una vez finalizada esa temporada, el base decidió ponerle fin a su carrera basquetbolística para enfocarse en lo laboral y ayer habló de eso y mucho más en el programa Puro Básquetbol.

Juanchi disputó 15 temporadas en primera división, 13 con Biguá y 2 con Atenas. Con el club de Villa Biarritz se coronó bicampeón de Liga Uruguaya y también fue partícipe del título Sudamericano que obtuvo el Pato en 2008. A nivel de segunda división, jugó cuatro campeonatos con cuatro camisetas distintas (Goes, Verdirrojo, Montevideo y Guruyú Waston) y obtuvo dos títulos. También supo integrar los procesos de selección a nivel de formativas durante muchos años.

Consultado acerca de que fue lo que lo llevó a tomar esta decisión comentó: «Fue una suma de varias cosas. Ya llevaba unos años trabajando y jugando al básquetbol y al final de la temporada 2018-19 con Biguá, me surgió una importante oferta laboral. Poniendo un montón de cosas sobre la balanza, fue un buen momento para tomar esa decisión. Más allá de no tenerlo definido del todo en ese momento porque fue ni bien terminó la Liga, me incliné a tomar esa opción y después seguir por el lado profesional de la oficina. Tuve algunos contactos con equipos del Metro pero la realidad es que no me moví mucho porque mi foco estaba más en lo laboral que en el básquetbol.»

Cuando se le pregunto como ha llevado su vida post básquetbol, Juanchi dijo: «Algunas veces extraño la sensación de estar adentro de una cancha y jugar pero realmente desde aquel quinto partido frente a Malvín no he vuelto a jugar al básquetbol, ni siquiera con amigos. El contacto que he tenido con el deporte es de mirar partidos y de estar haciendo el curso de entrenador, que ya lo estoy terminando y es algo que me interesa en el futuro, no para hoy en día. Estuve muy enfocado y entusiasmado con la propuesta de trabajo y las opciones que se me presentaron en lo laboral. El básquetbol es una pasión, algo que me encanta y lo sigo mirando, pero lo tomé con mucha tranquilidad. Una vez que terminó la última Liga se extrañó un poco la rutina de armar el bolso e ir a entrenar que es algo que hacía todos los días, pero no es algo que sufrí ni mucho menos. Creo que hay oportunidades para seguir haciendo cosas que mientras sos profesional del básquetbol no se dan y decidí poner el foco en eso.»

El base vivió prácticamente toda su vida deportiva en Villa Biarritz y acerca de eso dijo: «Comencé a jugar en Biguá a los 8-9 años en la categoría Mini, después a los 16 años ya llegué a estar en el banco en primera división y a los 17 tuve la suerte de debutar, con una gran temporada para mí, rodeado de gente muy experiente de la que aprendí muchísimo. Fueron años muy lindos en Biguá, obviamente hubo algunos que no lo fueron tanto, pero viví un montón de cosas para comentar y recordar tanto de Biguá como de otros clubes».

Luego agregó: «Me llevo un montón de amistades y contactos de Biguá, no solo al nivel de básquetbol sino también a nivel institución, que es una de las cosas que más rescato del club, el buen trato y el buen diálogo que tenía con los funcionarios. A nivel deportivo ahora por suerte vamos a tener la suerte de volver a disfrutar a Pepo que es un gran amigo mío y vuelve al club.»

Consultado acerca de los entrenadores que tuvo a lo largo de su carrera, contestó: «A mí que me gusta bastante interpretar y leer el básquetbol, intento tomar alguna cosa de cada entrenador que tuve, que por suerte fueron muchos y muy buenos. Tuve la posibilidad de disfrutar al Che García, que manejaba un montón de aspectos más allá de lo técnico-táctico, a nivel de como gestionar un equipo y exprimir al máximo a las personas que era único en ese sentido. Después tuve muchos entrenadores nacionales de los cuales vas sacando un poco de cada uno».

Cuando se le pregunto por algunos de los mejores extranjeros con los que jugó, el base se quedó con tres con los que compartió equipo en Biguá: «Uno fue Ryan Humphrey, que era flor de jugador, con mucha personalidad y un señor adentro de la cancha. Otro sin dudas es Mike Sweetney, que si bien con su estado físico nunca llegó a estar en la mejor condición, era un jugador que dominaba todo. Y un poco más atrás en el tiempo, durante la primera época de Álvaro Tito en el club, vino uno llamado Kenyan Weaks que es uno de los jugadores más talentosos que vi en el perímetro. Tenía tiro de tres puntos, pick and roll, quiebre, buen físico pero lamentablemente tuvo una lesión que no le permitió terminar la temporada con nosotros».

A la hora de elegir los dos partidos que más lo marcaron en su carrera, Cambón se remontó a la temporada 2008-09, en la que Biguá se coronó tanto a nivel local como internacional: «Sin dudas el quinto partido semifinal contra Atenas, que es uno de los partidos más emblemáticos que ha tenido el torneo en su historia. A nivel Sudamericano, cuando logramos el título, me quedo con el partido contra Libertad que venía muy complicado porque íbamos 10 puntos abajo, pero con una actuación notable de todo el equipo y principalmente de Leandro, nos llevamos un partido increíble. Después lo coronamos con el título que fue algo espectacular, no solo por lo que logramos sino por como lo hicimos, que es algo que lo hace aún más maravilloso».

El base finalizó sus estudios terciarios hace varios años y comentó como hizo para llevar adelante ambas cosas en simultáneo y como eso terminó incidiendo en su decisión final de retirarse: «Me recibí de Ingeniero en Sistemas hace cinco años aproximadamente. Fue un desafío importante, no es sencillo compatibilizar el básquetbol con el estudio pero la fui llevando. Obviamente la carrera me llevó más años de lo esperado y apenas terminé los estudios terciarios ya me puse a trabajar part-time mientras jugaba. Hice eso durante unos años pero me fui percatando sobre el final que cada vez se hacía más complejo llevar adelante las dos actividades y cuando me empecé a dar cuenta que no estaba pudiendo hincarle el diente a las dos cosas y empezas a quedar a medias tintas en un lado o en el otro, fue que decidí hace un par de años de enfocarme en lo estrictamente laboral y no en el básquetbol».

Para cerrar, Juanchi dijo que se desconectó por completo de la pelota luego de aquel quinto partido contra Malvín: «Por ahora nada, me he deslindado de eso, incluso estoy un poco en el debe del ejercicio si bien creo que me mantengo bastante bien dentro de todo. Hago un poco de bicicleta, últimamente estoy jugando un poco al padel y esa es la rutina que estoy teniendo hoy en día pero de básquetbol como te decía antes, mirar partidos y no mucho más».




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