El día llegó

Malvín profesionalizó su plantel mayor de básquetbol femenino y es el primer equipo en Uruguay en llevar a cabo este paso inmenso.

Por Priscilla Paz

¿Quién más si no es Malvín? Esa institución que apuesta desde hace años al básquetbol femenino, que acompaña y crece junto a sus jugadoras, que año a año da un pasito más para generar igualdad.

“Gratitud”, “soñado”, “orgullo”, son algunas de las palabras con las que describieron este suceso las protagonistas por eso fuimos en busca de sus palabras y esto nos cuentan:

Lo primero que charlamos fue sobre el trabajo que se viene haciendo desde hace años, el cual se ve reflejado en el logro conquistado, podría decirse ¿Objetivo cumplido?; Sabina nos responde: “Honestamente no es algo que me lo planteaba como objetivo. Siempre luchamos por ganar espacios, por tener mejores condiciones para desarrollarnos. Pero lo hicimos disfrutando paso a paso y consciente de la realidad. Sabía que algún día llegaría, pero honestamente no imaginaba poder vivirlo, así que todo esto más que como un objetivo cumplido lo veo como un reconocimiento”.

Por su parte, Florencia agrega: “Sin duda que sí, pero nada empieza ni termina hoy. Es un paso inmenso, que acompaña el camino que se viene realizando. Siempre hemos dicho que la forma de empujar y pelear por mejores condiciones es estando y haciendo y esto es una conquista que debemos disfrutar todos, porque hay mucha gente que ha hecho cosas durante años, sin el reconocimiento de hoy que espero lo sientan como algo propio también”.

Y Fiorella mantiene: “No sé si llamarle objetivo cumplido, todavía hay mucho para mejorar y seguir creciendo. Si bien tanto la LFB como las divisiones formativas han evolucionado enormemente los últimos años, hay que seguir empujando y no detenerse. Sin dudas este es un gigante paso que ha dado Malvín y ojalá sea el puntapié inicial”.

Ellas son las primeras jugadoras en ser profesionales en Uruguay, por eso le consultamos sobre ¿Qué sensaciones les genera? Florencia nos contesta: “Orgullo, alegría, gratitud. Si bien sabíamos que esto iba a llegar en algún momento, personalmente siempre pensé que iba a disfrutarlo desde el lugar de haber aportado algo para que suceda, pero que me toque vivirlo jugando supera todas las expectativas”.

Mientras que Fiorella nos comenta: “No sabría cómo describírtelo. Felicidad, orgullo, alegría, agradecimiento, emoción, creo que es una mezcla de muchas sensaciones juntas. Estábamos convencidas que esto en algún momento iba a suceder, en lo personal nunca imaginé que lo fuera a vivir como jugadora. Creo que luego que pase un tiempo nos vamos a dar cuenta de la dimensión de este logro tan importante”.

Además, Sabina agrega: “Genera una emoción inmensa. Primero la alegría de ver que en Uruguay se está dando este paso, y pensar en todo lo que se viene para las más chicas. Por otro lado, un orgullo muy grande de que sea Malvín, quien de este paso. Creo que lo merecíamos todos, jugadoras, entrenadores, dirigentes y todos los que empujaron siempre para que esto suceda. Y, por último, personalmente, que me esté sucediendo esto es hermoso. Es algo que, si bien soñé o imagine, no creí que sucedería”.

En el femenino, siempre han luchado en pos de buscar conquistar para todas, por eso le consultamos, ¿Cuál es el próximo objetivo a cumplir?. Martinelli nos responde: “Los objetivos se van dando a medida que se va logrando dar pequeños o grandes pasos. Años atrás no imaginábamos jugar una final a cancha llena, ni que fuera televisada y menos que se llegara a cobrar entrada. Han sido todas conquistas que fuimos ganando de a poquito y que debemos seguir en el mismo camino. Hoy todos los que estamos o han estado luchando por el crecimiento de la rama femenina desde hace un monto de tiempo debemos estar festejando este logro”.

A lo que Bello agrega: “El próximo objetivo claramente es seguir empujando. La lucha no termina acá. Lo que más deseo es poder transmitirles a las más chicas las ganas de crecer siempre. Para nosotras fue fundamental empezar la lucha por nosotras mismas, dedicarnos, comprometernos, amar lo que hacíamos. Eso me enseñaron y eso quiero enseñar”.

Y Somma mantiene: “Creo que esa es la clave, pelear por un bien común, pertenecer y trabajar para mejorar independientemente del contexto. Y creo que ahí está el siguiente desafío, en generar en quienes viven un femenino con más visibilidad y hoy profesional, consciencia de seguir creciendo, no conformarse con lo logrado sino seguir empujando el techo hacia arriba”.




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